lunes, 26 de febrero de 2018

Enlazados - Reseña

«Hola, soy el tío que lee tus mensajes y, por cierto, me he enamorado de ti...»
Beth y Jennifer trabajan en el departamento de redacción de un periódico. Son inteligentes, divertidas y muy buenas amigas, y suelen escribirse correos en los que discuten aspectos de sus vidas personales, pero lo que no saben es que un compañero de trabajo también los está leyendo.
Lincoln O'Neill es el tipo que lee los correos. Ese es su trabajo en la empresa. Debería haberlas advertido la primera vez que transgredieron las normas, pero las dos parecen tan majas... Le gustan, le gustan mucho, sobre todo Beth.
¿Podrías enamorarte de alguien a quien no has visto nunca?







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Empiezo esta reseña contándoles que este fue el libro del mes de febrero en el #Clubdelectura.uy, por lo que mis opiniones probablemente se hayan alimentado también de lo que debatimos en la reunión del viernes pasado. Recuerdo cómo me sentía acerca de este libro antes y después de la reunión, y eso no cambió, pero sí algunas perspectivas. Muchísimas gracias a Penguin Random House por el precioso ejemplar ♥.

La premisa de la historia es bastante sencilla: chico encargado de revisar los mails se enamora de otra de las empleadas a través de ellos. Raro, ¿no? Sí, en efecto, raro. Pero la historia se hace muy amena y entretenida, a pesar de la extrañeza inicial que produce el argumento. Pronto nos vemos sumergidos en el intercambio de mails de Beth y Jennifer, que se mezclan con la narración en la que conocemos la vida de Lincoln. Esta no es una novela de grandes hechos, sino de desarrollo de personajes. Los vemos evolucionar y crecer, algo para lo que esta autora es particularmente buena. La historia se hace tan interesante, igual, tan llevadera, que se lee en un suspiro y podríamos seguir leyendo indefinidamente de no ser porque llega el final. Y qué final. No en el buen sentido, pero a eso vamos después.

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Los personajes, como decía, son el punto fuerte de la novela y quienes se encargan de mover la trama. Hay dos claros protagonistas, que son Beth y Lincoln, y sin embargo, la forma en que se nos presentan son bien diferentes. A Lincoln lo conocemos a través de una narración convencional, mientras que a Beth solo por los mails que se manda con Jennifer, por lo que de sus palabras, de lo que dice y cómo lo dice, sacamos conclusiones sobre su personalidad. Aunque ambos me parecen muy bien caracterizados y reales, ninguno de los dos me convenció como persona, y realmente creo que ambos precisan ayuda —psicológica— urgente. Ya van a ver por qué.

Lincoln se enamora de Beth por lo que ella escribe, por lo que muestra allí. Spoiler Beth tiene un crush con él por su apariencia spoiler. Por ese lado, me fue difícil creer en la relación que se plantea, o lo que sea que sea. Me gustaba que se idealizaran. Que eso afectara sus vidas a pesar de no interactuar. Era curioso, a la par de creepy a veces, pero bueno. Spoiler Que pasara lo que pasa al final, como se dijo en la reunión, de forma tan hollywoodense, me pareció una pena. Me habría encantado un final en el que se conocen y no son lo que esperaban y aprenden a no idealizar o algo así spoiler. De cualquier manera, a pesar de esto, la historia se disfruta.

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Los que brillan son los secundarios, y esta es otra cosa que se dijo en la reunión. Jennifer, la amiga de Beth, es alguien a quien hasta a mí me gustaría tener de amiga y que tiene sus propios dramas personales. Chris, el novio de Beth, es clave para entender la situación emocional que atraviesan. La madre y la hermana de Lincoln son parte de ese mundo lleno de inseguridad independencia en el que este vive. Sam, su exnovia, es un constante fantasma del pasado que no le permite avanzar. Justin, amigo de Lincoln —con quien retoma una amistad— también desarrolla una subtrama durante la novela. Y sus amigos D&D tienen más peso del que parece, sobre todo en cuanto a qué lugar ocupa Lincoln en el mundo. Y Doris, cómo olvidar a la entrañable Doris y el papel que juega en la independencia de Lincoln.

La ambientación fue fundamental porque, como también se planteó en la reunión, permite ver el mundo desde una perspectiva que estaba por empezar el nuevo milenio, cargada de inquietudes que quizás ahora nos cuesta comprender. No tengo muchos recuerdos de 1999 como para asegurar que la ambientación es correcta —ese año cumplí seis, seis—, pero las referencias permiten captar mejor lo que sucedía en ese momento. Abundan, pero no saturan, algo importante que no siempre sucede.

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La narración de Rainbow, como siempre, es amigable y ágil. Se lee solo. Los mails hacen que sea todavía más sencillo dejarse llevar por la historia, y hacen que en comparación las partes de Lincoln parezcan lentas, pero tampoco es tan así. Y, también como siempre, hay algo muy cálido en la prosa de la autora que me hizo sentir como en mi casa. No considero que este sea el mejor de sus libros, de los que vengo leyendo tres, pero definitivamente es la Rainbow que conocemos. En este nivel, al menos, creo que es una lectura excelente para salir de un bloqueo lector o para llevar en el ómnibus, de vacaciones... Sin desmerecer, su ligereza lo hace ideal para esos momentos intermedios de la vida. Una vez que se empieza, es difícil parar. Es de esos, yo voy avisando. Y no miento cuando digo que leería cien páginas más igual —ni soy la única—.

Así que, ¿qué decir? No es mi lectura favorita de Rainbow Rowell ni recomiendo empezar a leerla por acá, pero sí lo recomiendo, como dije en el párrafo anterior, como una lectura ligera y entretenida. Me habría encantado que tuviera otro final, pero tampoco me quejo demasiado. Y fue un placer conocer a estos personajes ♥. ¿Tienen ganas de leer?


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El sábado fue el festejo de los cuatro años del #Clubdelectura.uy. Entre juegos, comida, música y un precioso entorno, celebramos otro año de reunirnos para hablar de libros y más, dado que el club es una iniciativa que no para de crecer. Hoy vuelvo a invitarlos a venir, porque unirme fue una de las cosas más lindas que me pasaron en estos últimos años —y ojalá sean muchos más—.

Tienen el link al grupo de Facebook del club allá, más arriba, si les interesa. A veces puedo ser medio pesada con esto, pero cuando los invito, les estoy abriendo la puerta a un lugar que cada vez se siente más como un hogar ♥. Realmente vale la pena.


Muchas felicidades al club, a las coordinadoras y a todos los miembros por estos cuatro hermosos años de compartir lo que nos apasiona ♥.

jueves, 22 de febrero de 2018

Jueves de entrevistas: Miriam Alonso

¡Hola a todos! Este jueves de entrevistas es el turno de una autora que últimamente está muy activa: Miriam Alonso.

De Valencia (1984), es «escritora, técnico en gestión, docente, redactora en prensa, bloggera inquieta, cuenta cuentos, creativa y violinista en sus ratos libres», según la solapa de su libro La máquina de besos, publicado en 2017 por Escarlata Ediciones, con quienes publicará su próxima novela, Invicta, en el mes de marzo. Además, publicó la trilogía Euforia y el libro Hijos de Asgard junto con Laura Morales.


¿Empezamos?




¿Siempre tuviste amor por la literatura —leer, escribir— o te agarró de grande?

Lo tuve desde siempre. Era la típica niña que, cuando daban vacaciones en el colegio, se llevaba un montón de libros para leer en verano. También empecé muy pronto a escribir historias fantásticas. Todavía tengo algunas por ahí guardadas. 


¿Qué es lo que te inspira a escribir?

Un montón de cosas. Recibo estímulos de todas partes, pero sobre todo me inspiran las experiencias. 


¿Qué géneros te gustan más, tanto para leer como para escribir?

Me gusta mucho escribir contemporánea, también histórica bien sea mezclada con romance, con toques fantásticos, o como surja, pero haciendo hincapié en la documentación, la investigación y todo lo que conlleva el género. El terror también me llama mucho. Lo he recuperado en uno de mis últimos proyectos. Quizá insista un poco en ello este año.
Últimamente lo que más leo es ensayo y clásicos. Voy de Murakami y Posteguillo a Julio Verne y Faulkner.  

¿Cuáles son los libros —u otras obras— que más te influenciaron como escritora?

Un montón. De cada lectura sacas algo que, de alguna manera, no te quitas nunca. No te daré obras, te destacaré autores como Virginia Woolf, Elizabeth Gaskëll, Arturo Pérez-Reverte, Terry Pratchett, Baudelaire, o Neil Gaiman, Chéjov. Mencionaré también a Francisco Umbral, que era lo que era, pero tenía un estilo digno de estudio. 


¿Qué podés contarnos de tus experiencias de publicación? ¿Qué aprendizaje te dejaron?

No me puedo quejar, la verdad. Tuve suerte de caer en una muy buena editorial y también tuve suerte con las autoediciones anteriores, gracias a las que aprendí muchos sobre cómo funciona el mundo del libro. 
Últimamente pienso bastante en algo que pasó hace tiempo. Di mi novela a una persona en la que confiaba mucho por entonces, le creía un maestro y valoraba su opinión. Me dijo que guardara la obra en un cajón porque esa novela no me convenía en absoluto, no era buena, por así decirlo. Le creí. Años más tarde es una de las más me enorgullezco, una de las más aplaudidas por el público y de las que más alegrías me sigue dando. Resultó que había un fondo oscuro tras ese consejo que en principio  tomé por sincero. La enseñanza: pide siempre la opinión de profesionales auténticos para que juzguen tu obra. 


¿Qué es lo que más te importa contar en tus historias? ¿Qué aspectos tienen más relevancia para vos?

No quiero narrar una serie de escenas que no lleven a ningún sitio. Quiero que haya un viaje, bien sea interior, bien sea físico, sentimental, como sea, pero que lo haya. Que exista un proceso que dé sentido a la novela. Cuando la obra no tiene un sino, es decir, si me siento ante el portátil o el bloc de notas y no sé para qué lo estoy haciendo, me cuesta horrores redactar. 
La narración y la potencia de los personajes. Para mí son aspectos fundamentales. 


¿Cómo es tu proceso creativo a la hora de escribir?

Es largo y tedioso. Escribo mucho fuera de lo que es la redacción de la novela. Tengo páginas y páginas de notas que se me mezclan y acaban convertidas en un caos fascinante que me cuesta años organizar a posteriori, pero siempre, sea como sea, mis obras comienzan del mismo modo: veo claramente una escena, luego pienso qué ha sucedido antes y después para llegar a ella. 


Pensando un poco en La máquina de besos, ¿qué desafíos plantea escribir algo tan visual como el steampunk?

Pues yo creí que tenía menos de los que son realmente. Si nos basamos en lo purista del nombre, una novela steampunk sería una obra que tiene la estética que todos relacionamos con el término, pero además también tiene ese quiebro que viene implícito al decir «punk». Yo me moví en esa idea: una ambientación del siglo XIX con elementos steampunk y personajes que no hacen lo que cabría esperar para la época en la que viven. Bueno, pues uno de los desafíos que plantea esta temática es acertar con la cantidad de mezcla steam y punk que debe contener la obra. Para unos La máquina de besos es una historia fantástica, para otros una juvenil, para otros ni siquiera es steampunk, pero en su camino tiene algún premio de mejor novela de ciencia ficción. Algunos me han dicho que no es realista, otros que es demasiado fantasiosa. Supongo que el desafío real consiste en esa batalla que debe pelear la obra cuando llega a lectores con distintos recorridos. 


En tu blog publicaste varias entradas sobre esta novela en particular, relacionadas con distintos aspectos de su escritura. ¿Podrías contarnos acá cómo fue trabajar en la investigación y ambientación?

Muy divertido y enriquecedor. Ya comentaba por ahí arriba que es de las cosas que más me gusta hacer antes y mientras escribo. Me pareció una idea genial envolver al lector de La máquina de besos en el mismo misterio en el que yo anduve metida para crear la obra. Lo pasé genial visitando los escenarios que tenía más próximos, si te soy sincera. He descubierto lugares maravillosos gracias a esta novela. 



¿Cómo influyen tu trabajo, tus estudios y tus hobbies en tu forma de escribir?

Mi trabajo, mis estudios y mi hobbie son la misma cosa: escribir, así que influyen por completo (risas). No, en serio. Uno se aparta de sí mismo a la hora de crear ficción, pero un mínimo queda, alguna experiencia, algún dato, que viaja a la obra. Si no hubiera vivido determinadas situaciones, estudiado a determinados autores, o disfrutado tanto en determinadas situaciones, no escribiría lo que escribo, estoy segura. 


¿Estás trabajando en algo nuevo ahora mismo? ¿Tenés proyectos futuros de los que puedas hablarnos?

Ahora mismo arranco varios proyectos en colaboración con otros autores y otras artes. Vienen épocas complicadas de ferias y mucho movimiento por aquí, por lo que es más complicado centrarme en una redacción larga, de modo que explotaré esa otra literatura del cuento y la novela corta, que también me fascina.
En octubre comenzaré a hablar en redes del proyecto que, quizá, sea el más ambicioso que emprendo en toda mi carrera. Solo adelantaré que no estaré sola para llevarlo adelante, que me he confabulado con dos gigantes de la cultura a niveles importantes y que espero el resultado os sorprenda y apasione tanto como a nosotros.  


¿Hay algún desafío —a nivel escritura— que te plantees, pero para el que todavía no te sientas preparada?

Sí. Hace unos años, como diez o así, tuve un sueño extrañísimo, uno de esos que planteaba muchas cosas a muchos niveles, pero me desperté en el momento justo para no saber cómo continuaba. Recuerdo que después de frotarme los ojos pensé: cuando estés lista, tienes que escribir una novela con esta idea. Y bueno, aquí sigo, con la historia en la cabeza.  


De tener que elegir una de tus obras para vivir en ella, ¿cuál sería?

Euforia Forever. El volumen III de mi saga Euforia


¿Cuáles fueron los últimos libros, series o películas que te inspiraron para escribir algo?

Pues mientras escribía la última novela que saldrá en breve de la mano de Escarlata Ediciones, Invicta, leía un ensayo de Nuria Varela llamado «Feminismo para principiantes». Series, sobre todo por el tema de fotografía, Peaky Blinders y algunas de época de la BBC (¡gracias BBC!). Películas, que recuerde, vi dos maravillosas durante la redacción: Un pequeño caos, de Alan Rickman y La chica danesa, de Tom Hooper. 



¿Cuál sería tu consejo para aquellos que quieran empezar a escribir o publicar?

Tienen que leer. Si no tienen tiempo para leer, que ni lo intenten. Leer es fundamental para ser escritor. Y humildad, mucha humildad. 




Muchísimas gracias a Miriam por su tiempo y generosidad ♥. ¡Feliz jueves!

lunes, 19 de febrero de 2018

Eleanor Oliphant está perfectamente - Reseña

Eleanor Oliphant siempre dice lo que piensa.

Lucha por dejar de ser alguien con pocas habilidades sociales. Se ha preparado un calendario vital cuidadoso y estricto para evitar interacciones. Pero todo cambia cuando Eleanor conoce a Raymond, el informático de la oficina. Juntos abandonarán la soledad en la que han estado viviendo.

Una novela cálida y elegante. La historia de una heroína fuera de lo común, cuya inexplicable rareza e ingenio descarado la llevará a darse cuenta de que la única manera de sobrevivir en el mundo real es abriendo su corazón. 







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Este es un gran caso de novela que no es lo que uno espera. ¿Qué esperaba? Una novela bastante ligera, simpática, con una protagonista algo quirky y un romance de esos divertidos. Algo bastante veraniego, nada raro. Pues no, nada que ver con lo que encontré entre sus hojas y, ¿saben qué? Mejor así.

Esta es la historia de Eleanor Oliphant, una mujer que ve el mundo de una manera particular, que a muchos les puede resultar chocante y desconcertante. La narración en primera persona nos permite ver a través de sus ojos, y qué difícil. Qué difícil ser ella sin ser ella, porque lo que ella ve normal para nosotros es terrible incluso. El proceso para entender su perspectiva nos va a durar casi toda la novela, pero va a valer la pena. Lo prometo.

Esta no es una novela romántica, aunque Eleanor se «enamore». A su manera, y es una manera dolorosa porque desde el primer instante sabemos que es una obsesión con alguien que no conoce. Por más que sea en tono divertido, hay un tono bastante triste y se hace doloroso también. Toda la novela tiene esa característica agridulce, de hecho. No solo se habla de este crush que tiene Eleanor; en su carrera por ser apta para que este hombre se enamore de ella, cambia la relación con sus compañeros de trabajo, especialmente con Raymond, con quien entabla una amistad. Esto se va dando paulatinamente, ya que la forma de ser de Eleanor no le permite relacionarse con naturalidad con los demás.

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Además, con cuentagotas nos tiran datos sobre el pasado de Eleanor, y acá es donde la cosa se pone turbia. Sabemos que tiene una cicatriz en la cara, que hubo un incendio y que su madre está encerrada en algún lugar, pero puede llamarla todas las semanas y basurearla —es una relación híper tóxica—. Poco a poco nos damos cuenta del peso que tiene todo esto en la forma de ser de Eleanor y, en determinado momento la historia toma un cariz diferente. Ya es imposible soltar el libro. 

Eleanor es una protagonista a la que cuesta tomarle cariño. Al principio se puede volver insoportable, sobre todo por esa forma tan pomoposa y pedante de hablar y juzgar a la gente. No obstante, con el correr de las páginas la vamos entendiendo mejor, y se vuelve todo una mezcla de querer ayudarla a ver el mundo real y de querer abrazarla hasta que se sienta bien.

Los secundarios están todos trabajadísimos, en particular la madre de Eleanor, Raymond y el anciano al que salvan la vida. Todos influyen en Eleanor y la ayudan a entenderse más a sí misma y al mundo que la rodea. Raymond en particular, que casi sin que Eleanor quiera se convierte en un gran amigo y apoyo.

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Parte de lo que hace que percibamos a Eleanor de cierta manera es la narración. En primera persona, con ese lenguaje pomposo que les mencionaba arriba, como de señora mayor, aunque apenas está entrando en la treintena. A veces hace que la lectura se vuelva un poco lenta, pero es ideal para expresar los pensamientos más descabellados y un humor muy fino. Además, es curioso ver cómo la narración evoluciona junto con Eleanor.

Por otro lado, la historia transcurre en Glasgow, y aunque no tengo mucha idea de la ciudad y tampoco se hace especial hincapié en ella, hay pedacitos de cultura e idiosincrasia por todos lados. El entorno urbano se hizo natural y correcto. No tengo mucho más para decir. 

En definitiva, es una novela preciosa y que disfruté muchísimo. Bien diferente a lo que esperaba, me encantó encontrarme con ese enfoque más para el lado de la salud mental y de la importancia de los vínculos sanos. Recomiendo muchísimo esta novela porque es de esas que se te quedan en la mente después de haberla terminado. De verdad.



jueves, 15 de febrero de 2018

Jueves de entrevistas: Estefanía Jiménez

¡Hola a todos! Este jueves de entrevistas llega unas horitas más tarde porque la reseña del lunes salió después, pero llega en jueves, como tiene que ser, y es el turno de la maravillosa Estefanía Jiménez.

Seguro que varios de ustedes la conocen, dado que es muy activa en las redes. Nacida en Jaén y residente en Granada, esta prolífica autora publicó Scherzo en 2015, al ganar el II premio de novela romántica Kiwi RA de 2014. Con la misma editorial, publicó Hecho en el Cielo y Preludio. Además, autopublicó El lamento del chacal y participó en diversas antologías de relatos. 


Empecemos.





¿Cómo empezaste a escribir ficción y por qué?

Comencé a escribir cuentos en el colegio, me encantaban las redacciones que me mandaban y yo siempre solía escribir algo de fantasía. Nunca dejé de escribir cuentos y relatos, y muchos de ellos han sido galardonados en certámenes literarios. 
La idea para la primera novela que escribí me vino con un viaje que hice a Asturias. Fui todo el trayecto imaginando una historia y, en cuanto regresé a casa, me puse a investigar.
La cosa es que esa historia acabó convirtiéndose en El lamento del chacal, porque lo que empezó como una historia de celtas, terminó siendo de egipcios. Y ese fue el principio. Una vez terminé la primera novela (aunque después sufrió muchísimas variaciones) ya no podía parar, siempre quería tener una historia para crear.


¿En qué géneros te sentís más cómoda?

Lo que más me gusta es la fantasía o paranormal, y siempre con un toque romántico. Me gusta que haya una historia de amor en mis libros, aunque la novela no pueda clasificarse de romántica. 
Sin embargo, últimamente tengo muchas ideas para otros géneros, y me gustaría embarcarme en ellos.


Por fuera de la fantasía o el realismo, ¿es el romance una parte imprescindible de tus novelas?

Sí, como he dicho antes, lo es. Creo que una historia de amor le da mucha sal a una novela, independientemente de si acaba bien o no, o si es el centro de la historia. Creo que la relación amorosa entre los personajes es de las cosas que más nos hacen sufrir y disfrutar a los lectores, así que sí, como parte de la trama y la intriga, necesito una historia de amor, como necesito un conflicto.


¿Cómo es tu proceso de escritura?

Cuando se me ocurre una idea, lo primero que hago es anotarla en un cuaderno y le doy un tiempo para ver si en verdad merece la pena embarcarme en ella. Muchas veces se te ocurre algo que al principio te parece maravilloso y cuando pasa el tiempo lo ves mediocre, así que dejar madurar esa idea siempre me viene bien.
Cuando decido ponerme a trabajar en ella, escribo un resumen completo de todo lo que será el argumento y las escenas más relevantes. Y entonces comienzo a documentarme para ver si todo eso que me ronda en la cabeza puede ser factible. La documentación hace que algunas ideas iniciales cambien o desaparezcan, o me trae ideas nuevas y mejores. La documentación es un proceso fundamental.
Luego, una vez que tengo las cosas más o menos claras, necesito empezar a escribir. Es mi manera de adentrarme en esa nueva historia, en ese mundo y en los personajes. Escribo muchos diálogos, y descripciones y doy muchas explicaciones. Creo que, psicológicamente, me enseño a mi misma lo que va a ser el mundo que me va a mantener atrapada durante meses.
De esta escritura inicial, normalmente acabo borrando más de la mitad, pero es fundamental para empezar y conocer a mis personajes. Solo después de este proceso, puedo comenzar a hacer fichas, esquemas y escaletas, aunque no suelo ser muy rígida ni metódica con estas cosas y cambio mucho a lo largo del proceso de escritura, pero sí procuro dejar todos los cabos atados antes de comenzar la escritura en serio.


¿Qué tan profunda es tu investigación —histórica, etc— a la hora de escribir?

Siempre va a depender del libro, claro, pero suelo ser muy meticulosa con la documentación. Además, es un proceso que me encanta, porque comienzas a trabajar con unas ideas y cuando descubres datos esas ideas se enriquecen o son sustituidas por otras mejores. Aprendo mucho y lo disfruta bastante. 
Todo libro precisa una documentación en mayor o menor medida, así que me suelo tomar muy en serio la investigación.


¿En qué cambió tu vida publicar tus obras?

En realidad, no cambió mucho, pero sí me sirvió para subirme la autoestima, darme cuenta de que a otros les parecía bueno mi trabajo y que lo que hasta el momento consideraba un sueño era real. También sirvió para que muchas personas cercanas a mí y que jamás me tomaron en serio lo hicieran. Aunque también te digo que muchos otros siguen pensando que hago tonterías y que tengo muchos pájaros, pero, mientras que antes me afectaba, ahora me da igual. Lo dicho, me ha dado seguridad en mí misma.
En lo que sí he cambiado es en la manera en la que ahora trabajo, antes lo hacía a ratos, casi por afición, aunque era mi sueño; ahora no, ahora me lo tomo como lo que es: un trabajo de ocho horas diarias (o más).


¿Cuál es tu visión sobre la publicación tradicional y la autopublicación?

He probado con las dos y ambas tienen sus pros y sus contras. Cuando un autor comienza tiene tantos deseos de publicar que a veces se mete en un agujero de barro. No hay que precipitarse, hay mucha gente que se aprovecha de esa ilusión. Pero, si publicas con una editorial seria, no suele haber problemas de tipo estafas. Aunque tal vez tengas otros. Las editoriales son empresas que necesitan hacer dinero, no están aquí para cumplir tus sueños, así que te van a exigir ventas y eso puede ser estresante a veces. También vas a tener que lidiar con el hecho de que tu libro, tu bebé, tu pequeño querido, no es especial, sino uno más y lo van a tratar como tal. 
La máxima pega de publicar con editorial hoy día que puedo poner, es la sensación de abandono que a veces siente el autor y, sobre todo, la escasez de promoción que hacen de tu obra. Al final, todo ese trabajo tienes que hacerlo tú, lo hagas con editorial o autopubliques.
La autoedición tiene muchas ventajas, eres el dueño de tu obra en todo momento, todo va a ir a tu gusto, cobras según vas vendiendo, nadie te va a ocultar ventas, y nadie te va a presionar con ellas. El gran problema es que tendrás que currártelo todo tú: maquetación, diseño, corrección… Pero lo peor es la promoción; es muy difícil porque no todos los blogs aceptan autopublicados, y, aunque lo hagan, no los tratan con el mismo respeto a no ser que ya tengas un nombre. Las revistas literarias ni te miran, y muy pocas librerías los aceptan (y a las que sí tienes que ir tú mismo casi mendigando). Hacer presentaciones implica arriesgar un dinero que tal vez no recuperes nunca. Es difícil, la verdad, pero, como digo, también tiene cosas muy buenas.


¿Estás trabajando en algo ahora mismo? ¿Qué podés contarnos de tus proyectos futuros?

Siempre tengo algo empezado jajaja Ahora mismo estoy terminando de escribir la tercera parte de la saga Scherzo, ganadora del II Premio Kiwi, y espero tenerla lista en breve.
Si te soy sincera, tengo tantos proyectos que me muero por hacer, que no sé con cuál me meteré cuando termine este.
En cuestión de publicar si puedo decirte que tengo dos posibles contratos para dos novelas que ya tengo escritas, con dos editoriales distintas, pero todo está muy verde aún y no puedo decirte más.


¿Te parece clave mantener un trato cercano con tus lectores, sea en persona o a través de las redes?

Claro, es fundamental, y eso me ha hecho superar un montón de traumas absurdos personales. Aunque cueste creerlo por lo mucho que hablo y lo pasota que parezco, soy muy, muy tímida e introvertida, así que cada evento, cada presentación o cada entrevista es un pequeño reto para mí.


Si tuvieras que elegir una de tus novelas para vivir en ella, ¿cuál sería?

No desearía que me pasara nada de lo que pasa en mis novelas, la verdad jajajaja. Pero sin el peligro, monstruos y guerras, sin duda escojo El lamento del chacal, adoro el antiguo Egipto.


¿Qué desafíos te parece que presenta el panorama editorial actual?

Hay muchísima competencia. Ha llegado un punto en el que parece que hay más escritores que lectores y muchísimo amiguismo. Que está muy bien tener amigos, oye, pero da una visión completamente falsa de muchas cosas: opiniones, ventas, renombre, publicidad… 
Por otro lado, las editoriales se están centrando en publicar nombres que saben con seguridad que van a vender y salvo sellos digitales, ninguna se atreve a apostar por nuevos autores.
Y, además, tal vez me equivoque, pero me da la sensación de que todas las editoriales publican cosas parecidas, temáticas de moda o cosas que ya funcionaron antes. Cada vez es más complicado encontrar algo original en las editoriales; en España, quiero decir, porque fuera hay muchísima variedad.
En parte lo comprendo, el mercado es difícil, hay mucha piratería y, como digo, ese amiguismo que puede ser engañoso y desleal. Entiendo que las editoriales no se atrevan a invertir su dinero. Además, si preguntas por ahí, todo el mundo estará de acuerdo con esto que acabo de decir, la falta de originalidad en las publicaciones, pero, cuando se publican las listas de más vendidos, te das cuenta de que en verdad siguen estando ahí los mismo de siempre. ¿Para qué van a arriesgarse con cosas nuevas? jajajaja


¿Qué prejuicios te parece que enfrenta la literatura romántica?

Los de siempre, nada nuevo. Es literatura inferior, sin calidad, solo para mujeres, «porno para mamás». En fin, nada a lo que los autores de romántica no estemos acostumbrados.
Aunque voy a aprovechar para decir aquí que muchos autores ayudan a que estos prejuicios no desaparezcan. Para que te tomen en serio, tienes que tratar tu libro como algo serio. Nunca entenderé por qué, de repente, para promocionar un libro, se ven más fotos de tíos macizos con poca ropa que la portada del libro en sí. Si se transcriben párrafos, siempre predominan las escenas de sexo.
Creo que un libro romántico tiene mucho más que un tío bueno y escenas de sexo. Pensemos que esa es la imagen que estamos dando al exterior, no me extraña que muchos no nos tomen en serio, francamente.
Podría decir mucho más sobre este tema, pero no quiero que nadie me escupa a la cara jajajaja.


¿Cuáles han sido tus mayores alegrías y decepciones desde que empezaste a publicar?

Decepciones hay miles. Entras en el mundo con muchas ilusiones y una inocencia que poco a poco se va curtiendo jajaja. Pero, por fortuna, las ilusiones y gratificaciones siempre son más numerosas. Cada vez que alguien compra tu libro, cada mensaje que te llega, cada firma que te piden, y los comentarios ¡muy importante dejar comentarios al terminar un libro! Muchas veces te levantas pensando que no merece la pena tanto trabajo, pero luego alguien te escribe, te dice que tu libro le ha hecho soñar, y el sol parece brillar más fuerte.

¿Cómo te llevás con las críticas, ya sean positivas o negativas?

Me llevo muy bien. Las positivas son una inyección de autoestima y de ganas de seguir luchando. Las negativas son correcciones y consejos que te ayudan a mejorar constantemente. Las de los trolls se distinguen con claridad y solo me limito a ignorarlas.


¿Qué les dirías a quienes recién empiezan a escribir o buscan publicar sus obras?

Siempre aconsejo lo mismo: si te gusta escribir, escribe, no te ofusques con publicar. La autopublicación siempre va a estar ahí para ti, ten paciencia, termina tus proyectos, perfecciónalos, aprende, crece cada día. Envía tu obra a concursos, editoriales y no desesperes, las respuestas tardan mucho y a veces ni siquiera llegan. Paciencia, aprovecha la espera para mejorar tu manuscrito y para comenzar otro. Cuando tienes varias obras dejas de sentir ese apego casi enfermizo por la primera. Acepta consejos y críticas, pero nunca dejes de ser tú mismo; en el momento en el que no te diviertes escribiendo, ve pensando en dejarlo, no tiene sentido seguir.
Pero sobre todo: escribe, escribe, escribe.  Y lee, lee muchísimo.


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Muchísimas gracias a Estefanía por su tiempo y generosidad al contestar la entrevista de forma tan completa. Además, muchas felicitaciones a ella, que justo hoy empieza a embarcarse en un nuevo desafío.

¡Feliz jueves a todos!

lunes, 12 de febrero de 2018

Días de sol y noches de verano - Reseña

Doce historias de amor para hacerte soñar con paseos por la playa y puestas de sol para dos.
Quizá son los días largos y lentos, o quizá es el calor lo que nos vuelve un poco locos... Sea por lo que sea, el verano es el momento ideal para que surja el amor. En este libro encontrarás doce historias románticas, escritas por los mejores autores de novela juvenil americanos.












La reseña de este libro demoró un poquito por una cuestión de tiempo,de trabajo y de que me es muy difícil reseñar libros de relatos en detalle; a veces reseño en general, pero no puedo hacerlo con una antología tan variada como esta. Seguro que algunos recuerdan la antología Un regalo de mi gran amor, también edición de Stephanie Perkins, que era sobre Navidad. Esta vez nos tocan doce relatos sobre el verano, lo que resulta increíblemente adecuado para los que vivimos en el hemisferio sur.

Antes de pasar a comentar cada uno de los relatos, tengo que contarles que la edición del libro es preciosa. Tapa dura, textura suavecita, letras con brillitos, las hojas de color naranja claro por afuera... Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar ♥.


Fuente

Cabeza, escamas, lengua, cola (Leigh Bardugo)

La primera de las historias es una de las que más me gustaron. Trata de una chica que cree ver un monstruo o algo así en un lago, por lo que comienza a investigarlo. A grandes rasgos, es eso. Resulta ser un relato bellamente narrado, con un aire nostálgico y la dosis justa de fantasía, casi como que de leyenda. Precioso.


El final del amor (Nina Lacour)

Por otro lado, el segundo cuento es realista y cuenta la historia de una chica cuyos padres se están divorciando y por lo tanto se siente mal. Además, se reencuentra con un crush de la adolescencia, que también es una chica. Por supuesto, aprecié la diversidad en la historia —de hecho, es una antología llena de diversidad—, pero como relato se me hizo algo aburrido.


Última sesión en el cinegore (Libba Bray)

Este fue una demencia. Ojo, me divirtió y me resultó súper entretenido, pero es como una especie de relato de terror absurdo. La última función en un cine conocido por pasar películas de terror viejas, con un dueño misterioso. Es... particular. No se parece, además, a lo que había leído antes de la autora, así que no lo esperaba. 


Placer malsano (Francesca Lia Block)

Este, la verdad, no me convenció mucho. No me enganchó, lo leí en diagonal y hasta se me hizo pedante. Ahora, hacia el fina spoiler se nos dice que es autobiográfico spoiler o algo así, por lo que no sé si está bueno juzgarlo duramente, dado lo que cuenta. Pero no sé, me pareció como que no pegaba con los demás relatos tampoco. Creo que es de los que menos me gustaron.


Dentro de noventa minutos, gire al norte (Stephanie Perkins)

Cuando me di cuenta de que este relato era la continuación de Es un milagro de Navidad, Charlie Brown, de la antología anterior, me emocioné muchísimo, ya que había sido de mis favoritos y me encantaba la pareja. No quiero contar mucho de qué trata este, pero aunque me gustó un poco menos que el primero, me pareció precioso y entra en mis favoritos.


Souvenirs (Tim Federle)

Este fue un cuento simpático, que tiene lugar en una especie de feria y que cuenta la historia de una relación con fecha de vencimiento: al empezar, uno de ellos decide también cuándo van a terminar, dado que es el último día en que van a verse antes de ir a la universidad. La premisa me resultó más interesante que la ejecución, pero fue entretenido de todas formas.


Inercia (Veronica Roth)

Tengo una relación muy particular con Roth. Algunas de sus cosas me encantan, otras me parecen malísimas. Este relato anda más por el lado de lo que me gusta. Aquí, el mejor amigo de la protagonista va a morir. En el hospital, hay un procedimiento que les permite compartir recuerdos y hablar mientras él está inconsciente —es decir, comunicarse en sus cabezas, algo así—. La premisa me encantó y me resultó muy honesto y melancólico. También es de mis favoritos, aunque el final me resultó algo predecible.


El amor es el último refugio (Jon Skovron)

Este cuento me resultó muy divertido. Está narrado en un tono irónico, con un narrador de esos que opina aunque esté en tercera persona, y trata de una historia de amor que no es de amor. Los personajes no quieren enamorarse, no creen en el amor, pero intentan formar otras parejas. Parece muy típico, pero es bastante entretenido y, aunque algo superficial, vale la pena.


Adiós y buena suerte (Brandy Colbert)

Este cuento trata de una chica cuya prima, su ser más querido, se va a vivir al otro lado del país con su novia. Entonces, ella queda sola y resiente muchísimo a la novia de su prima por todo esto. En la fiesta de despedida, conoce al hermano de esta. La verdad es que el relato en sí me pareció muy lindo, especialmente por la relación familiar y por lo que aprende la protagonista, pero la historia de amor me pareció metida a la fuerza y no me convenció.


Una atracción recién estrenada (Cassandra Clare)

Este es otro de los relatos raros que integran este libro. Casi que hace juego con el de Libba Bray. Se trata de un parque de diversiones de horror, en el que la protagonista es la hija del dueño, que desapareció misteriosamente. Dada la autora, no me extrañó que hubiera elementos sobrenaturales, aunque hay mucho de humor en la narración. Y se convirtió en uno de mis favoritos, naturalmente. 


Mil formas de estropear lo nuestro (Jennifer E. Smith)

Este podría haber sido un relato del montón, sin ningún atractivo en particular, de no ser por el interés romántico de la protagonista, que spoiler tiene síndrome de Asperger spoiler. Como les dije, es un libro muy diverso, de distintas formas. Y es interesante cómo se maneja este aspecto en este relato. 


Un mapa de pequeñas cosas perfectas (Lev Grossman)

Creo que este fue mi favorito, por lo que la antología se cierra por todo lo alto, como me pasó con la de Navidad. En este relato, el mismo día se repite una y otra vez. Esta no es una premisa novedosa, pero la forma en que está escrito lo vuelve precioso. El protagonista y una chica, que son los únicos que notan que el día se repite y lo viven constantemente, hacen lo que dice el título: un mapa de pequeños momentos que consideran perfectos. No quiero decir más, pero me encantó y recomiendo que lo dejen para el final, así cierran el libro satisfechos.


Fuente

En conclusión, tenemos otra antología temática con relatos bonitos, aunque más melancólicos que la anterior. En general, noté un aire un poco más triste, menos ligero. Sin embargo, no quita que haya algunos relatos que juegan con el humor y con la ironía. Es ideal para estos últimos meses de verano, sobre todo porque varios tratan el fin de esta estación, así que lo recomiendo, por supuesto.

¡Feliz verano!

jueves, 8 de febrero de 2018

Jueves de entrevistas: Andrea Prieto Pérez

¡Hola a todos! En esta entrevista del mes de febrero le toca hablar a una autora que me encandiló cuando tuve ocasión de leerla: Andrea Prieto Pérez.

Proveniente de Galicia (1991), es licenciada en Medicina, publicó Las cenizas que quedan con Escarlata Ediciones en 2016 y autopublicó Yo maté a Eugene Foster en 2017. Es miembro de la web de «ciencia ficción, fantasía y terror en femenino» La Nave Invisible y tiene un blog en el que habla de lo que hace. Además, ha publicado relatos en varias antologías.

¡Empecemos!







¿Cómo empezaste a escribir ficción?

Quería ser como Jo, la de Mujercitas. La primera historia que escribí, cuando era un piojo, era sobre un gato al que adoptaba una familia. La siguiente sobre el ratón de la Navidad, que era el verdadero ayudante de Papá Noel. Las escribí en folios, con letra de enana, y les hacía dibujos para regalárselas luego a mis padres o a mi hermana. Era un encanto de cría, está claro. Creo que nunca dejé de escribir desde ahí: folios, libretas enanas, libretas cada vez más grandes, en el bloc de notas del ordenador, y luego en el Word… Y hasta aquí.


¿Qué géneros te atrae más escribir y por qué?

¡Fantasía y ciencia ficción! ¡Con ese entusiasmo! Me parecen muy divertidos, muy interesantes y muy inspiradores en general. Me encantan las posibilidades que ofrecen en todos los sentidos y el estímulo que supone crear en ese ámbito. 
Puedes hacer lo que quieras pero no puedes hacer lo que quieras. O sí. Tú lo decides un poco cuando te enfrentas a la fantasía, porque se supone que puedes poner reglas o no poner ninguna. Pasa lo mismo con la ciencia ficción: se supone que, en cierto modo, es más rígida, pero al final puedes usar los trucos que quieras para justificar tu mundo de una forma coherente y el futuro tiene millones de millones de posibilidades. Ya ni contamos lo que pasa si mezclas las dos cosas. Eso hace que le tengas que dar unas cuantas vueltas a una idea, lo vuelve interesante. Por no mencionar que a lo mejor puedes coger el mundo real y darle el baño de color que siempre te ha gustado, para que de esa forma salga algo completamente diferente… No sé, es muy estimulante en cierto modo, ¿no? 


¿Tenés pensado probar escribir otros géneros literarios en algún momento?

A estas alturas tengo la sensación de que he probado de casi todo… Suelo escribir fantasía y ciencia ficción porque, como digo por ahí arriba, me parece lo más divertido, es lo que más me gusta y me entretiene tanto en el proceso de creación de la ambientación o de personajes, como después el de escritura en sí, pero ya tengo novelas de otros géneros por ahí pululando. Tengo varias novelas que son realistas, alguna hay por ahí más de realismo mágico y un par, dentro de la fantasía o la ciencia ficción, con más de misterio. ¡Y una de «adivina quién mató hasta al apuntador»! Un par que yo considero románticas… 
Escribir es muy divertido en general, hay que probar de todo. Creo que a lo que me atrevo menos (o nada) es a la histórica, por miedo a la documentación (y que no me atrae más de la cuenta) y también al terror porque, básicamente, el miedo me da miedo y vivo sola: no puedo permitirme tenerle miedo a los pasillos oscuros…


¿Qué podés contarnos de las diferentes formas de publicar que has elegido para tus obras?

Pues que las dos válidas, supongo. Es la parte fácil y creo que es algo que hay que decir también, aunque me parece que cada vez se juzga menos la autopublicación: hay cosas buenísimas que salen de ahí. Del mismo modo que las hay buenísimas de las editoriales, desde luego. Creo que la publicación tradicional está muy bien, evidentemente, pero es cierto que la otra vía también te permite llegar a la gente que, al final, es lo que un escritor quiere.


¿En qué cambió tu vida publicar de forma tradicional? ¿Qué aprendizaje trajo esta experiencia?

Escribí en el blog hace no demasiado sobre ello porque, por un lado, no creo que nada haya cambiado realmente. Sigo escribiendo lo que quiero, cuando quiero, de la manera que quiero, que es lo que me hace feliz y lo que realmente me gusta. Sigo convencida de que eso es lo correcto. Pero también creo que hay muchas cosas que han cambiado: he descubierto que sí que quiero publicar o, más que publicar, quiero que me lean (por eso he empezado a subir la trilogía de Yo maté a Eugene Foster a Lektu), porque eso también está bien. Más que bien. Hay muchas más personas de mi vida que saben que escribo, porque ahora es más difícil ocultarlo, y estoy a gusto con ello, porque es una parte de mí… Y en general he tomado la decisión de intentar mostrar todo eso, seguir adelante. Publicar con Escarlata Ediciones ha sido, en general, muy guay. No es solo que me diera la oportunidad de aclarar esas ideas, también me lo pasé muy bien en el proceso de editing. Pensé que iba a aborrecerlo y aprendí un montón, me enganché a mi propia historia y, eso, me lo pasé genial. Así que creo que he aprendido mucho sobre escritura en general y sobre la mía en particular.


Has comentado que sos una autora muy prolífica; ¿cuáles son las claves para escribir mucho o rápido, para vos?

El asunto era mucho más fácil cuando estudiaba, así que la clave es no trabajar. Eso es todo.
Pero ya un poco más en serio, creo que lo importante es coger un hábito. He hablado alguna vez de lo mucho que me gusta el NaNoWriMo porque a mí me sirvió para retomar un ritmo de escritura que había perdido por completo con el inicio de la universidad, volver a encontrar el tono y los personajes y, en general, redescubrir que me encantaban escribir. 
Es por esa reflexión que me lo planteé en serio: si hay algo que te gusta, tienes que esforzarte y mejorar. Lo que se puede hacer para mejorar es practicar, practicar y practicar y después practicar más. Así que por todo eso (claro que también está el «si te gusta, hazlo cuando puedas») empecé a escribir todos los días hasta que se convirtió en un hábito indispensable. Si hay un día que, estando en casa, no escribo, me siento rara. Algo me ha faltado para que el día termine como debería. Y es tanto la clave como la lectura bonita que le saco a todo el esfuerzo invertido (no vamos a mentir tampoco, hacerlo cuesta mucho). 
Otra táctica que uso es la de marcar metas de palabras y hasta que las alcance no me pongo una serie/ceno/hago el vago. Es una manera de motivarse y, al mismo tiempo, tener una recompensa por el trabajo duro. 


¿Cuál es tu proceso de escritura y qué aspectos tienen más importancia al trabajar en las historias?

Creo que ha ido cambiando con el paso del tiempo e incluso cambia de una historia a otra. Al principio siempre me centraba mucho en los personajes, y el resto del contexto me daba bastante más igual. Tenía que sostenerse, claro, y la trama tenía que ser decente, pero todo era una excusa para hablar de personajes y que estos interaccionaran. Después, empecé a trabajar más en las ambientaciones, porque por personajes muy guays que tuviera, me pareció que no estaba usando todo su potencial, ya que ese fondo que tenían no brillaba. O no los hacía brillar. Así que dejé un poco más a un lado ese trabajo con personajes y empecé a darle vueltas a la ambientación como lo principal. 
Ahora mismo me parece que he encontrado cierto equilibrio. Cuando me planteo una nueva historia, tengo un esbozo de los personajes, pero trabajo la ambientación sobre todo y luego los coloco a ellos, para que se adapten bien… Por ahora esos dos puntos son los que más me llaman y suelen ser los que más trabajo. 
En cuanto al proceso en sí… Le doy vueltas a una idea mientras aún estoy con otra, hago notas y pequeños esquemas en una libreta, y luego me pongo a escribir. No me paso meses detallándolo todo, más bien unos días; ni tampoco tengo que tenerlo todo enlazado, soy más de brújula aunque sí me gusta tener guiones de los capítulos. En general, podemos decir que no me complico demasiado la vida.


¿Qué tipo de personajes elegís crear para tus historias?

Pregunta difícil porque no tengo ni idea, la verdad. No creo que elija ninguno en concreto, normalmente aparece un perfil u otro y simplemente dejo que se vaya acoplando a mi cabeza, que se empape de la ambientación en la que estoy pensando y que coja forma. Otras veces, la ambientación se construye en base a ese personaje. Pero no creo que haya algo específico en ellos. 
Sí que es verdad que me di cuenta no hace mucho (que es lo que tiene estar aprendiendo y del equipo de La nave invisible, en concreto, nunca dejo de aprender) que tenía menos personajes femeninos que masculinos, así que he intentado darle un giro consciente a eso. Por lo que quizá una respuesta aquí pueda ser que ahora estoy eligiendo personajes de mujeres, historias con mujeres de todo tipo.


¿En qué estás trabajando y cuáles son tus proyectos a futuro, si nos podés contar?

Pues acabo de terminar una novela corta de fantasía urbana, así que justo estoy respondiendo esto en los días de pausa que me dejo de terminar una a ponerme con la siguiente historia. Pero para este cuatrimestre tenía planeadas muchas cosas… Una secuela usando una ambientación que, en sus comienzos, era para una bilogía pero que ahora está acompañada por otras tres novelas más tipo secuela; una historia de ciencia ficción que lleva un año dando vueltas por mi cabeza y que creo que ya es hora de sacar, y probablemente terminar la tercera novela del universo C. Entre medias, siempre caen relatos, pero esos son aleatorios y hacen lo que quieren, así que podemos decir que de aquí a abril hay esos tres proyectos. 


Si tuvieras que elegir una de tus novelas para vivir en ella, ¿cuál sería?

Ninguna. Todo al final se desmorona por alguna parte, si uno se fija bien, y preferiría evitarlo. No sé, tampoco es que esté a disgusto por aquí; no hay nadie cabrón pretendiendo que un dragón me coma. 
Por ahora.


¿Cuáles son tus mayores influencias literarias? ¿Qué autores recomendás?

Uff. No sé qué decir. No creo que haya una influencia clara. Hay épocas en las que digo «jo, mola esta tía, yo también quiero escribir sobre vampiros acuáticos» y otras en las que estoy más como «hala, esta mujer es genial, ojalá pudiera escribir con esa calidez». Así que pruebo a versionar a otros vampiros y a escribir de forma más cálida. Me pasa con películas, me pasa con series… Si algo me inspira, me da ideas, me basta como influencia. 
En cuanto a recomendaciones… ¿Puedo decir que se puede ir a la web de La nave invisible y encontrar allí todas las que se quieran? Pero si tengo alguna en concreto: Lola Robles, Holly Black, Melina Marchetta, Paz Alonso, Shirley Jackson, Robin Hobb, Kelly Sue DeConnick, Maggie Stiefvater... Y Patrick Ness. 


¿Qué buscás al leer un libro?

Desde que tengo poquito tiempo para leer, muchas veces solo pido una historia que me entretenga. Si tiene un universo bien construido, con personajes decentes (sobre todo personajes mujeres decentes) mejor que mejor. Pero quiero pasar un buen rato, eso es lo principal. 


¿Cuáles te parece que son los desafíos del panorama editorial actual al escribir los géneros que escribís vos?

Creo que se está hablando mucho de (parte de) esto y se tiene que hablar todavía más, pero no sé si todo lo que pueda decir yo aquí será suficiente o le hará justicia a la realidad. La brecha de género es evidente por todas partes, se pueden ver las iniciativas que intentan apoyar a las autoras, lo necesarias que resultan y lo que escaman por ahí todavía (por algo será): si eres mujer y vas a escribir lo que sea, seguro que hay un tío que lo escribe mejor que tú. ¿Fantasía donde los personajes son seres humanos que sienten y padecen? Ay, mujer tenías que ser, qué cursi, la fantasía es de matar cosas y clavar más cosas en agujeros, sin sentimientos, todo muy macho. ¿Que en tu historia de ciencia ficción no hay de eso? Ay, mujer tenías que ser, que no sabes que hay que darle a todo un toque más sentimental, que si no parece que no es de verdad, fíjate en Fulano. 
No sé, a las mujeres se las ha encasillado en ciertos géneros, pero después tampoco es que sean las referentes en ellos; y parece que solo se pueden hacer bien ciertas cosas, y tampoco nos pasemos y se no vaya a subir a la cabeza, en las que no destaquen o que puedan ser juzgadas como «chorradas», véase los prejuicios ridículos y absurdos hacia la literatura juvenil. Así que ¿las dificultades? Pues muchas, creo yo: desde el síndrome del impostor, de no ser suficiente, hasta que el hecho de ser juzgada por un patrón diferente. Pero son las mías y son las de todas, básicamente. Por suerte, hay mucha gente luchando por ello, así que la fe hace pensar que quizá toda esta respuesta cambie dentro de no mucho.


¿En qué afecta a tu literatura la carrera que decidiste estudiar y tu trabajo actual?

Uy. En un principio siempre estuve convencida de que la Medicina no hacía más que enriquecer mi perspectiva de muchas cosas. Tenía la posibilidad de adquirir mucho conocimiento, lo que suena muy pedante pero es verdad, y quizá utilizarlo de algún modo en mi provecho más allá de para mi trabajo. Es verdad que la idea es muy bonita y, aunque es cierta, tiene sus cosillas. La carrera de Medicina es larga como un día sin pan y bastante dura en algún momento, pero creo que me permitió trabajar bien en lo que quería escribir. Opino lo mismo con mi trabajo como médico (o como residente de Psiquiatría): la perspectiva de se amplia. Para la ciencia ficción es genial saber cómo funciona un hospital, qué va fatal en el sistema y las posibles derivaciones (catastróficas) que eso provocará. (Luego siempre puedes describir cosas asquerosas si te da la gana, por supuesto.)
También creo que me da la oportunidad de presentar en lo que escribo trastornos mentales, con la intención de que sean aceptados con normalidad a lo largo de las páginas. 
No todo es maravilloso, claro, ni mucho menos. Mi trabajo requiere mucho tiempo, mucha dedicación, así que es complicado robarle unas horas para dárselo a la escritura. Y me fijo un montón cuando leo en cosas médicas que no cuadran y me ponen súper nerviosa, pero eso ya es defecto del animal.


¿Qué le dirías a aquellos que quieren animarse a escribir o publicar?

Hazlo, ¿por qué no? Si hay gente que lo intenta, tú también te lo puedes currar e intentarlo. Si te gusta y es lo que quieres, a por ello. Escribe, y escribe mucho; piensa que nadie va a escribir tu historia mejor que tú mismo, y simplemente escríbela. Publícala después si quieres, o no lo hagas si no quieres. No publicar no es ninguna clase de fracaso. Y hacerlo del modo en que tú te sientas más a gusto, tradicional o no, tampoco.

lunes, 5 de febrero de 2018

Londres después de ti - Reseña

Algunas personas, las que verdaderamente importan, aunque se marchen, nunca se van.
Tras un año separados, Naira y Jarek deciden irse a vivir juntos a Londres, la ciudad en la que se conocieron durante su Erasmus. El problema es que la carrera de pianista de Jarek despega en la República Checa justo cuando deben partir, y él se ve obligado a aplazar el viaje. Pero Naira decide instalarse en Inglaterra de todas formas y empezar una nueva vida mientras lo espera.
Sola, sin más compañía que los recuerdos de su pasado con Jarek, Naira deberá enfrentarse a la ciudad gris y neblinosa. Encontrar piso, conseguir un empleo, hacer nuevos amigos... Y no menos importante: averiguar si la distancia es un obstáculo para amar.





Para los que leen este blog desde hace algún tiempo no es ninguna sorpresa que a veces agarro los libros en el peor (¿o el mejor?) momento. Incluso cuando los dejo sin leer un tiempo, como este, que lo compré hace meses. Los agarro y bam, me hacen sufrir. Este, en particular, trata una relación a distancia. Y yo hace un mes terminé con mi novio después de cinco años en una relación así. Ah, maravilloso, qué oportuno, bien Sofía. Pero bueno, la reseña es sobre el libro, no sobre mí. Yo les aviso para que sepan desde qué perspectiva lo leí y por qué eso puede tener que ver sobre mi opinión.

Fuente
Esta novela resultó ganadora de la cuarta edición del Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil, en 2016. Pueden leer mis reseñas de los libros ganadores en ediciones anteriores, que leí durante ese mismo año. Antes de leerlo, había visto un montón de reseñas, bastante divididas. Muchas de ellas decían que «no pasa nada», pero como últimamente tienen el «no pasa nada» muy fácil, sospeché. Y lo bien que hice, porque el hecho de que fuera una novela sumamente introspectiva no hace que no pase nada. Que una novela tenga una narración centrada en lo que sienten o piensan los personajes no quiere decir que no pase nada. Y que una historia se tome su tiempo para llegar a ciertos lugares no la hace lenta, y aunque fuera lenta, no hace que no pase nada. Estaría bueno que empezáramos a analizar qué es lo que esperamos que pase y por qué. La tiro (?

Como verán, la de Londres después de ti es una historia introspectiva, sí. Trata la espera de Naira por Jarek, mientras encara la vida como puede, como tantos jóvenes de esta época. También trata lo difíciles que son las relaciones a distancia, sobre todo cuando el futuro no es tan claro y los planes no son tan firmes. Trata también esos vínculos que formamos casi que sin querer, la importancia que toman en nuestras vidas. Y trata de darnos la oportunidad de ser quienes queremos ser. Todo eso, en tan pocas páginas. Que vengan a decirme que no pasa nada (?).

Fuente
Los personajes no son muchos, pero están desarrollados lo justo y necesario para que conozcamos su forma de pensar y su rol en la historia. Naira es la narradora en primera persona, lo que la convierte en el cristal con el que vemos a los demás. En cierta forma, la personalidad algo perdida de Naira nos recuerda a cómo nos sentimos todos de jóvenes, cuando el futuro da miedo. Que tardemos en conocerla no me parece malo, porque en verdad es ella quien se conoce a sí misma durante el libro. Jarek, su novio checo, me pareció muy humano, y muy frágil en cierta forma. La relación es linda, y que no esté sumamente romantizada me pareció honesto. No esperen una historia intensa y dramática. Es bastante más real que eso, más traído a tierra. Los amigos que conoce en Londres me gustaron, y me gustó la forma en que se apoya en ellos sin saberlo a veces. Las señoras de su clase me hicieron reír bastante.

Fuente
Nuestra ambientación es Londres, una ciudad que hemos visto bastante en la literatura juvenil últimamente. No he ido como para juzgar si la ambientación es correcta, pero se sintió bien, no como una guía turística, sino como la visión de Naira de Londres, y eso me parece perfecto. Hay otros lugares, que no mencionaré para no spoilear, con los que me pasó lo mismo. En menor escala, Tapas Manolo y sus empleados me resultó entrañable y también el taller de vitrales/vidrieras, que me pareció un lindo detalle y un arte curioso. La narración no me parece lenta ni vacía; sin llegar a ser poética, tiene momentos muy lindos, emotivos, y sinceros. Brutalmente sinceros capaz. No sé, ustedes vieron cuál era mi situación. Terminé llorando alguna que otra vez porque me activó varios recuerdos. Ta.

En conclusión, es una novela linda, con emociones muy a flor de piel, pero sin ser sensiblera. Al menos, a mí no me pareció golpebajista. Además, es cortita, ideal para llevarse de viaje o leer en el ómnibus. Tienen mi bendición (?).