lunes, 19 de febrero de 2018

Eleanor Oliphant está perfectamente - Reseña

Eleanor Oliphant siempre dice lo que piensa.

Lucha por dejar de ser alguien con pocas habilidades sociales. Se ha preparado un calendario vital cuidadoso y estricto para evitar interacciones. Pero todo cambia cuando Eleanor conoce a Raymond, el informático de la oficina. Juntos abandonarán la soledad en la que han estado viviendo.

Una novela cálida y elegante. La historia de una heroína fuera de lo común, cuya inexplicable rareza e ingenio descarado la llevará a darse cuenta de que la única manera de sobrevivir en el mundo real es abriendo su corazón. 







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Este es un gran caso de novela que no es lo que uno espera. ¿Qué esperaba? Una novela bastante ligera, simpática, con una protagonista algo quirky y un romance de esos divertidos. Algo bastante veraniego, nada raro. Pues no, nada que ver con lo que encontré entre sus hojas y, ¿saben qué? Mejor así.

Esta es la historia de Eleanor Oliphant, una mujer que ve el mundo de una manera particular, que a muchos les puede resultar chocante y desconcertante. La narración en primera persona nos permite ver a través de sus ojos, y qué difícil. Qué difícil ser ella sin ser ella, porque lo que ella ve normal para nosotros es terrible incluso. El proceso para entender su perspectiva nos va a durar casi toda la novela, pero va a valer la pena. Lo prometo.

Esta no es una novela romántica, aunque Eleanor se «enamore». A su manera, y es una manera dolorosa porque desde el primer instante sabemos que es una obsesión con alguien que no conoce. Por más que sea en tono divertido, hay un tono bastante triste y se hace doloroso también. Toda la novela tiene esa característica agridulce, de hecho. No solo se habla de este crush que tiene Eleanor; en su carrera por ser apta para que este hombre se enamore de ella, cambia la relación con sus compañeros de trabajo, especialmente con Raymond, con quien entabla una amistad. Esto se va dando paulatinamente, ya que la forma de ser de Eleanor no le permite relacionarse con naturalidad con los demás.

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Además, con cuentagotas nos tiran datos sobre el pasado de Eleanor, y acá es donde la cosa se pone turbia. Sabemos que tiene una cicatriz en la cara, que hubo un incendio y que su madre está encerrada en algún lugar, pero puede llamarla todas las semanas y basurearla —es una relación híper tóxica—. Poco a poco nos damos cuenta del peso que tiene todo esto en la forma de ser de Eleanor y, en determinado momento la historia toma un cariz diferente. Ya es imposible soltar el libro. 

Eleanor es una protagonista a la que cuesta tomarle cariño. Al principio se puede volver insoportable, sobre todo por esa forma tan pomoposa y pedante de hablar y juzgar a la gente. No obstante, con el correr de las páginas la vamos entendiendo mejor, y se vuelve todo una mezcla de querer ayudarla a ver el mundo real y de querer abrazarla hasta que se sienta bien.

Los secundarios están todos trabajadísimos, en particular la madre de Eleanor, Raymond y el anciano al que salvan la vida. Todos influyen en Eleanor y la ayudan a entenderse más a sí misma y al mundo que la rodea. Raymond en particular, que casi sin que Eleanor quiera se convierte en un gran amigo y apoyo.

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Parte de lo que hace que percibamos a Eleanor de cierta manera es la narración. En primera persona, con ese lenguaje pomposo que les mencionaba arriba, como de señora mayor, aunque apenas está entrando en la treintena. A veces hace que la lectura se vuelva un poco lenta, pero es ideal para expresar los pensamientos más descabellados y un humor muy fino. Además, es curioso ver cómo la narración evoluciona junto con Eleanor.

Por otro lado, la historia transcurre en Glasgow, y aunque no tengo mucha idea de la ciudad y tampoco se hace especial hincapié en ella, hay pedacitos de cultura e idiosincrasia por todos lados. El entorno urbano se hizo natural y correcto. No tengo mucho más para decir. 

En definitiva, es una novela preciosa y que disfruté muchísimo. Bien diferente a lo que esperaba, me encantó encontrarme con ese enfoque más para el lado de la salud mental y de la importancia de los vínculos sanos. Recomiendo muchísimo esta novela porque es de esas que se te quedan en la mente después de haberla terminado. De verdad.



jueves, 15 de febrero de 2018

Jueves de entrevistas: Estefanía Jiménez

¡Hola a todos! Este jueves de entrevistas llega unas horitas más tarde porque la reseña del lunes salió después, pero llega en jueves, como tiene que ser, y es el turno de la maravillosa Estefanía Jiménez.

Seguro que varios de ustedes la conocen, dado que es muy activa en las redes. Nacida en Jaén y residente en Granada, esta prolífica autora publicó Scherzo en 2015, al ganar el II premio de novela romántica Kiwi RA de 2014. Con la misma editorial, publicó Hecho en el Cielo y Preludio. Además, autopublicó El lamento del chacal y participó en diversas antologías de relatos. 


Empecemos.





¿Cómo empezaste a escribir ficción y por qué?

Comencé a escribir cuentos en el colegio, me encantaban las redacciones que me mandaban y yo siempre solía escribir algo de fantasía. Nunca dejé de escribir cuentos y relatos, y muchos de ellos han sido galardonados en certámenes literarios. 
La idea para la primera novela que escribí me vino con un viaje que hice a Asturias. Fui todo el trayecto imaginando una historia y, en cuanto regresé a casa, me puse a investigar.
La cosa es que esa historia acabó convirtiéndose en El lamento del chacal, porque lo que empezó como una historia de celtas, terminó siendo de egipcios. Y ese fue el principio. Una vez terminé la primera novela (aunque después sufrió muchísimas variaciones) ya no podía parar, siempre quería tener una historia para crear.


¿En qué géneros te sentís más cómoda?

Lo que más me gusta es la fantasía o paranormal, y siempre con un toque romántico. Me gusta que haya una historia de amor en mis libros, aunque la novela no pueda clasificarse de romántica. 
Sin embargo, últimamente tengo muchas ideas para otros géneros, y me gustaría embarcarme en ellos.


Por fuera de la fantasía o el realismo, ¿es el romance una parte imprescindible de tus novelas?

Sí, como he dicho antes, lo es. Creo que una historia de amor le da mucha sal a una novela, independientemente de si acaba bien o no, o si es el centro de la historia. Creo que la relación amorosa entre los personajes es de las cosas que más nos hacen sufrir y disfrutar a los lectores, así que sí, como parte de la trama y la intriga, necesito una historia de amor, como necesito un conflicto.


¿Cómo es tu proceso de escritura?

Cuando se me ocurre una idea, lo primero que hago es anotarla en un cuaderno y le doy un tiempo para ver si en verdad merece la pena embarcarme en ella. Muchas veces se te ocurre algo que al principio te parece maravilloso y cuando pasa el tiempo lo ves mediocre, así que dejar madurar esa idea siempre me viene bien.
Cuando decido ponerme a trabajar en ella, escribo un resumen completo de todo lo que será el argumento y las escenas más relevantes. Y entonces comienzo a documentarme para ver si todo eso que me ronda en la cabeza puede ser factible. La documentación hace que algunas ideas iniciales cambien o desaparezcan, o me trae ideas nuevas y mejores. La documentación es un proceso fundamental.
Luego, una vez que tengo las cosas más o menos claras, necesito empezar a escribir. Es mi manera de adentrarme en esa nueva historia, en ese mundo y en los personajes. Escribo muchos diálogos, y descripciones y doy muchas explicaciones. Creo que, psicológicamente, me enseño a mi misma lo que va a ser el mundo que me va a mantener atrapada durante meses.
De esta escritura inicial, normalmente acabo borrando más de la mitad, pero es fundamental para empezar y conocer a mis personajes. Solo después de este proceso, puedo comenzar a hacer fichas, esquemas y escaletas, aunque no suelo ser muy rígida ni metódica con estas cosas y cambio mucho a lo largo del proceso de escritura, pero sí procuro dejar todos los cabos atados antes de comenzar la escritura en serio.


¿Qué tan profunda es tu investigación —histórica, etc— a la hora de escribir?

Siempre va a depender del libro, claro, pero suelo ser muy meticulosa con la documentación. Además, es un proceso que me encanta, porque comienzas a trabajar con unas ideas y cuando descubres datos esas ideas se enriquecen o son sustituidas por otras mejores. Aprendo mucho y lo disfruta bastante. 
Todo libro precisa una documentación en mayor o menor medida, así que me suelo tomar muy en serio la investigación.


¿En qué cambió tu vida publicar tus obras?

En realidad, no cambió mucho, pero sí me sirvió para subirme la autoestima, darme cuenta de que a otros les parecía bueno mi trabajo y que lo que hasta el momento consideraba un sueño era real. También sirvió para que muchas personas cercanas a mí y que jamás me tomaron en serio lo hicieran. Aunque también te digo que muchos otros siguen pensando que hago tonterías y que tengo muchos pájaros, pero, mientras que antes me afectaba, ahora me da igual. Lo dicho, me ha dado seguridad en mí misma.
En lo que sí he cambiado es en la manera en la que ahora trabajo, antes lo hacía a ratos, casi por afición, aunque era mi sueño; ahora no, ahora me lo tomo como lo que es: un trabajo de ocho horas diarias (o más).


¿Cuál es tu visión sobre la publicación tradicional y la autopublicación?

He probado con las dos y ambas tienen sus pros y sus contras. Cuando un autor comienza tiene tantos deseos de publicar que a veces se mete en un agujero de barro. No hay que precipitarse, hay mucha gente que se aprovecha de esa ilusión. Pero, si publicas con una editorial seria, no suele haber problemas de tipo estafas. Aunque tal vez tengas otros. Las editoriales son empresas que necesitan hacer dinero, no están aquí para cumplir tus sueños, así que te van a exigir ventas y eso puede ser estresante a veces. También vas a tener que lidiar con el hecho de que tu libro, tu bebé, tu pequeño querido, no es especial, sino uno más y lo van a tratar como tal. 
La máxima pega de publicar con editorial hoy día que puedo poner, es la sensación de abandono que a veces siente el autor y, sobre todo, la escasez de promoción que hacen de tu obra. Al final, todo ese trabajo tienes que hacerlo tú, lo hagas con editorial o autopubliques.
La autoedición tiene muchas ventajas, eres el dueño de tu obra en todo momento, todo va a ir a tu gusto, cobras según vas vendiendo, nadie te va a ocultar ventas, y nadie te va a presionar con ellas. El gran problema es que tendrás que currártelo todo tú: maquetación, diseño, corrección… Pero lo peor es la promoción; es muy difícil porque no todos los blogs aceptan autopublicados, y, aunque lo hagan, no los tratan con el mismo respeto a no ser que ya tengas un nombre. Las revistas literarias ni te miran, y muy pocas librerías los aceptan (y a las que sí tienes que ir tú mismo casi mendigando). Hacer presentaciones implica arriesgar un dinero que tal vez no recuperes nunca. Es difícil, la verdad, pero, como digo, también tiene cosas muy buenas.


¿Estás trabajando en algo ahora mismo? ¿Qué podés contarnos de tus proyectos futuros?

Siempre tengo algo empezado jajaja Ahora mismo estoy terminando de escribir la tercera parte de la saga Scherzo, ganadora del II Premio Kiwi, y espero tenerla lista en breve.
Si te soy sincera, tengo tantos proyectos que me muero por hacer, que no sé con cuál me meteré cuando termine este.
En cuestión de publicar si puedo decirte que tengo dos posibles contratos para dos novelas que ya tengo escritas, con dos editoriales distintas, pero todo está muy verde aún y no puedo decirte más.


¿Te parece clave mantener un trato cercano con tus lectores, sea en persona o a través de las redes?

Claro, es fundamental, y eso me ha hecho superar un montón de traumas absurdos personales. Aunque cueste creerlo por lo mucho que hablo y lo pasota que parezco, soy muy, muy tímida e introvertida, así que cada evento, cada presentación o cada entrevista es un pequeño reto para mí.


Si tuvieras que elegir una de tus novelas para vivir en ella, ¿cuál sería?

No desearía que me pasara nada de lo que pasa en mis novelas, la verdad jajajaja. Pero sin el peligro, monstruos y guerras, sin duda escojo El lamento del chacal, adoro el antiguo Egipto.


¿Qué desafíos te parece que presenta el panorama editorial actual?

Hay muchísima competencia. Ha llegado un punto en el que parece que hay más escritores que lectores y muchísimo amiguismo. Que está muy bien tener amigos, oye, pero da una visión completamente falsa de muchas cosas: opiniones, ventas, renombre, publicidad… 
Por otro lado, las editoriales se están centrando en publicar nombres que saben con seguridad que van a vender y salvo sellos digitales, ninguna se atreve a apostar por nuevos autores.
Y, además, tal vez me equivoque, pero me da la sensación de que todas las editoriales publican cosas parecidas, temáticas de moda o cosas que ya funcionaron antes. Cada vez es más complicado encontrar algo original en las editoriales; en España, quiero decir, porque fuera hay muchísima variedad.
En parte lo comprendo, el mercado es difícil, hay mucha piratería y, como digo, ese amiguismo que puede ser engañoso y desleal. Entiendo que las editoriales no se atrevan a invertir su dinero. Además, si preguntas por ahí, todo el mundo estará de acuerdo con esto que acabo de decir, la falta de originalidad en las publicaciones, pero, cuando se publican las listas de más vendidos, te das cuenta de que en verdad siguen estando ahí los mismo de siempre. ¿Para qué van a arriesgarse con cosas nuevas? jajajaja


¿Qué prejuicios te parece que enfrenta la literatura romántica?

Los de siempre, nada nuevo. Es literatura inferior, sin calidad, solo para mujeres, «porno para mamás». En fin, nada a lo que los autores de romántica no estemos acostumbrados.
Aunque voy a aprovechar para decir aquí que muchos autores ayudan a que estos prejuicios no desaparezcan. Para que te tomen en serio, tienes que tratar tu libro como algo serio. Nunca entenderé por qué, de repente, para promocionar un libro, se ven más fotos de tíos macizos con poca ropa que la portada del libro en sí. Si se transcriben párrafos, siempre predominan las escenas de sexo.
Creo que un libro romántico tiene mucho más que un tío bueno y escenas de sexo. Pensemos que esa es la imagen que estamos dando al exterior, no me extraña que muchos no nos tomen en serio, francamente.
Podría decir mucho más sobre este tema, pero no quiero que nadie me escupa a la cara jajajaja.


¿Cuáles han sido tus mayores alegrías y decepciones desde que empezaste a publicar?

Decepciones hay miles. Entras en el mundo con muchas ilusiones y una inocencia que poco a poco se va curtiendo jajaja. Pero, por fortuna, las ilusiones y gratificaciones siempre son más numerosas. Cada vez que alguien compra tu libro, cada mensaje que te llega, cada firma que te piden, y los comentarios ¡muy importante dejar comentarios al terminar un libro! Muchas veces te levantas pensando que no merece la pena tanto trabajo, pero luego alguien te escribe, te dice que tu libro le ha hecho soñar, y el sol parece brillar más fuerte.

¿Cómo te llevás con las críticas, ya sean positivas o negativas?

Me llevo muy bien. Las positivas son una inyección de autoestima y de ganas de seguir luchando. Las negativas son correcciones y consejos que te ayudan a mejorar constantemente. Las de los trolls se distinguen con claridad y solo me limito a ignorarlas.


¿Qué les dirías a quienes recién empiezan a escribir o buscan publicar sus obras?

Siempre aconsejo lo mismo: si te gusta escribir, escribe, no te ofusques con publicar. La autopublicación siempre va a estar ahí para ti, ten paciencia, termina tus proyectos, perfecciónalos, aprende, crece cada día. Envía tu obra a concursos, editoriales y no desesperes, las respuestas tardan mucho y a veces ni siquiera llegan. Paciencia, aprovecha la espera para mejorar tu manuscrito y para comenzar otro. Cuando tienes varias obras dejas de sentir ese apego casi enfermizo por la primera. Acepta consejos y críticas, pero nunca dejes de ser tú mismo; en el momento en el que no te diviertes escribiendo, ve pensando en dejarlo, no tiene sentido seguir.
Pero sobre todo: escribe, escribe, escribe.  Y lee, lee muchísimo.


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Muchísimas gracias a Estefanía por su tiempo y generosidad al contestar la entrevista de forma tan completa. Además, muchas felicitaciones a ella, que justo hoy empieza a embarcarse en un nuevo desafío.

¡Feliz jueves a todos!

lunes, 12 de febrero de 2018

Días de sol y noches de verano - Reseña

Doce historias de amor para hacerte soñar con paseos por la playa y puestas de sol para dos.
Quizá son los días largos y lentos, o quizá es el calor lo que nos vuelve un poco locos... Sea por lo que sea, el verano es el momento ideal para que surja el amor. En este libro encontrarás doce historias románticas, escritas por los mejores autores de novela juvenil americanos.












La reseña de este libro demoró un poquito por una cuestión de tiempo,de trabajo y de que me es muy difícil reseñar libros de relatos en detalle; a veces reseño en general, pero no puedo hacerlo con una antología tan variada como esta. Seguro que algunos recuerdan la antología Un regalo de mi gran amor, también edición de Stephanie Perkins, que era sobre Navidad. Esta vez nos tocan doce relatos sobre el verano, lo que resulta increíblemente adecuado para los que vivimos en el hemisferio sur.

Antes de pasar a comentar cada uno de los relatos, tengo que contarles que la edición del libro es preciosa. Tapa dura, textura suavecita, letras con brillitos, las hojas de color naranja claro por afuera... Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar ♥.


Fuente

Cabeza, escamas, lengua, cola (Leigh Bardugo)

La primera de las historias es una de las que más me gustaron. Trata de una chica que cree ver un monstruo o algo así en un lago, por lo que comienza a investigarlo. A grandes rasgos, es eso. Resulta ser un relato bellamente narrado, con un aire nostálgico y la dosis justa de fantasía, casi como que de leyenda. Precioso.


El final del amor (Nina Lacour)

Por otro lado, el segundo cuento es realista y cuenta la historia de una chica cuyos padres se están divorciando y por lo tanto se siente mal. Además, se reencuentra con un crush de la adolescencia, que también es una chica. Por supuesto, aprecié la diversidad en la historia —de hecho, es una antología llena de diversidad—, pero como relato se me hizo algo aburrido.


Última sesión en el cinegore (Libba Bray)

Este fue una demencia. Ojo, me divirtió y me resultó súper entretenido, pero es como una especie de relato de terror absurdo. La última función en un cine conocido por pasar películas de terror viejas, con un dueño misterioso. Es... particular. No se parece, además, a lo que había leído antes de la autora, así que no lo esperaba. 


Placer malsano (Francesca Lia Block)

Este, la verdad, no me convenció mucho. No me enganchó, lo leí en diagonal y hasta se me hizo pedante. Ahora, hacia el fina spoiler se nos dice que es autobiográfico spoiler o algo así, por lo que no sé si está bueno juzgarlo duramente, dado lo que cuenta. Pero no sé, me pareció como que no pegaba con los demás relatos tampoco. Creo que es de los que menos me gustaron.


Dentro de noventa minutos, gire al norte (Stephanie Perkins)

Cuando me di cuenta de que este relato era la continuación de Es un milagro de Navidad, Charlie Brown, de la antología anterior, me emocioné muchísimo, ya que había sido de mis favoritos y me encantaba la pareja. No quiero contar mucho de qué trata este, pero aunque me gustó un poco menos que el primero, me pareció precioso y entra en mis favoritos.


Souvenirs (Tim Federle)

Este fue un cuento simpático, que tiene lugar en una especie de feria y que cuenta la historia de una relación con fecha de vencimiento: al empezar, uno de ellos decide también cuándo van a terminar, dado que es el último día en que van a verse antes de ir a la universidad. La premisa me resultó más interesante que la ejecución, pero fue entretenido de todas formas.


Inercia (Veronica Roth)

Tengo una relación muy particular con Roth. Algunas de sus cosas me encantan, otras me parecen malísimas. Este relato anda más por el lado de lo que me gusta. Aquí, el mejor amigo de la protagonista va a morir. En el hospital, hay un procedimiento que les permite compartir recuerdos y hablar mientras él está inconsciente —es decir, comunicarse en sus cabezas, algo así—. La premisa me encantó y me resultó muy honesto y melancólico. También es de mis favoritos, aunque el final me resultó algo predecible.


El amor es el último refugio (Jon Skovron)

Este cuento me resultó muy divertido. Está narrado en un tono irónico, con un narrador de esos que opina aunque esté en tercera persona, y trata de una historia de amor que no es de amor. Los personajes no quieren enamorarse, no creen en el amor, pero intentan formar otras parejas. Parece muy típico, pero es bastante entretenido y, aunque algo superficial, vale la pena.


Adiós y buena suerte (Brandy Colbert)

Este cuento trata de una chica cuya prima, su ser más querido, se va a vivir al otro lado del país con su novia. Entonces, ella queda sola y resiente muchísimo a la novia de su prima por todo esto. En la fiesta de despedida, conoce al hermano de esta. La verdad es que el relato en sí me pareció muy lindo, especialmente por la relación familiar y por lo que aprende la protagonista, pero la historia de amor me pareció metida a la fuerza y no me convenció.


Una atracción recién estrenada (Cassandra Clare)

Este es otro de los relatos raros que integran este libro. Casi que hace juego con el de Libba Bray. Se trata de un parque de diversiones de horror, en el que la protagonista es la hija del dueño, que desapareció misteriosamente. Dada la autora, no me extrañó que hubiera elementos sobrenaturales, aunque hay mucho de humor en la narración. Y se convirtió en uno de mis favoritos, naturalmente. 


Mil formas de estropear lo nuestro (Jennifer E. Smith)

Este podría haber sido un relato del montón, sin ningún atractivo en particular, de no ser por el interés romántico de la protagonista, que spoiler tiene síndrome de Asperger spoiler. Como les dije, es un libro muy diverso, de distintas formas. Y es interesante cómo se maneja este aspecto en este relato. 


Un mapa de pequeñas cosas perfectas (Lev Grossman)

Creo que este fue mi favorito, por lo que la antología se cierra por todo lo alto, como me pasó con la de Navidad. En este relato, el mismo día se repite una y otra vez. Esta no es una premisa novedosa, pero la forma en que está escrito lo vuelve precioso. El protagonista y una chica, que son los únicos que notan que el día se repite y lo viven constantemente, hacen lo que dice el título: un mapa de pequeños momentos que consideran perfectos. No quiero decir más, pero me encantó y recomiendo que lo dejen para el final, así cierran el libro satisfechos.


Fuente

En conclusión, tenemos otra antología temática con relatos bonitos, aunque más melancólicos que la anterior. En general, noté un aire un poco más triste, menos ligero. Sin embargo, no quita que haya algunos relatos que juegan con el humor y con la ironía. Es ideal para estos últimos meses de verano, sobre todo porque varios tratan el fin de esta estación, así que lo recomiendo, por supuesto.

¡Feliz verano!

jueves, 8 de febrero de 2018

Jueves de entrevistas: Andrea Prieto Pérez

¡Hola a todos! En esta entrevista del mes de febrero le toca hablar a una autora que me encandiló cuando tuve ocasión de leerla: Andrea Prieto Pérez.

Proveniente de Galicia (1991), es licenciada en Medicina, publicó Las cenizas que quedan con Escarlata Ediciones en 2016 y autopublicó Yo maté a Eugene Foster en 2017. Es miembro de la web de «ciencia ficción, fantasía y terror en femenino» La Nave Invisible y tiene un blog en el que habla de lo que hace. Además, ha publicado relatos en varias antologías.

¡Empecemos!







¿Cómo empezaste a escribir ficción?

Quería ser como Jo, la de Mujercitas. La primera historia que escribí, cuando era un piojo, era sobre un gato al que adoptaba una familia. La siguiente sobre el ratón de la Navidad, que era el verdadero ayudante de Papá Noel. Las escribí en folios, con letra de enana, y les hacía dibujos para regalárselas luego a mis padres o a mi hermana. Era un encanto de cría, está claro. Creo que nunca dejé de escribir desde ahí: folios, libretas enanas, libretas cada vez más grandes, en el bloc de notas del ordenador, y luego en el Word… Y hasta aquí.


¿Qué géneros te atrae más escribir y por qué?

¡Fantasía y ciencia ficción! ¡Con ese entusiasmo! Me parecen muy divertidos, muy interesantes y muy inspiradores en general. Me encantan las posibilidades que ofrecen en todos los sentidos y el estímulo que supone crear en ese ámbito. 
Puedes hacer lo que quieras pero no puedes hacer lo que quieras. O sí. Tú lo decides un poco cuando te enfrentas a la fantasía, porque se supone que puedes poner reglas o no poner ninguna. Pasa lo mismo con la ciencia ficción: se supone que, en cierto modo, es más rígida, pero al final puedes usar los trucos que quieras para justificar tu mundo de una forma coherente y el futuro tiene millones de millones de posibilidades. Ya ni contamos lo que pasa si mezclas las dos cosas. Eso hace que le tengas que dar unas cuantas vueltas a una idea, lo vuelve interesante. Por no mencionar que a lo mejor puedes coger el mundo real y darle el baño de color que siempre te ha gustado, para que de esa forma salga algo completamente diferente… No sé, es muy estimulante en cierto modo, ¿no? 


¿Tenés pensado probar escribir otros géneros literarios en algún momento?

A estas alturas tengo la sensación de que he probado de casi todo… Suelo escribir fantasía y ciencia ficción porque, como digo por ahí arriba, me parece lo más divertido, es lo que más me gusta y me entretiene tanto en el proceso de creación de la ambientación o de personajes, como después el de escritura en sí, pero ya tengo novelas de otros géneros por ahí pululando. Tengo varias novelas que son realistas, alguna hay por ahí más de realismo mágico y un par, dentro de la fantasía o la ciencia ficción, con más de misterio. ¡Y una de «adivina quién mató hasta al apuntador»! Un par que yo considero románticas… 
Escribir es muy divertido en general, hay que probar de todo. Creo que a lo que me atrevo menos (o nada) es a la histórica, por miedo a la documentación (y que no me atrae más de la cuenta) y también al terror porque, básicamente, el miedo me da miedo y vivo sola: no puedo permitirme tenerle miedo a los pasillos oscuros…


¿Qué podés contarnos de las diferentes formas de publicar que has elegido para tus obras?

Pues que las dos válidas, supongo. Es la parte fácil y creo que es algo que hay que decir también, aunque me parece que cada vez se juzga menos la autopublicación: hay cosas buenísimas que salen de ahí. Del mismo modo que las hay buenísimas de las editoriales, desde luego. Creo que la publicación tradicional está muy bien, evidentemente, pero es cierto que la otra vía también te permite llegar a la gente que, al final, es lo que un escritor quiere.


¿En qué cambió tu vida publicar de forma tradicional? ¿Qué aprendizaje trajo esta experiencia?

Escribí en el blog hace no demasiado sobre ello porque, por un lado, no creo que nada haya cambiado realmente. Sigo escribiendo lo que quiero, cuando quiero, de la manera que quiero, que es lo que me hace feliz y lo que realmente me gusta. Sigo convencida de que eso es lo correcto. Pero también creo que hay muchas cosas que han cambiado: he descubierto que sí que quiero publicar o, más que publicar, quiero que me lean (por eso he empezado a subir la trilogía de Yo maté a Eugene Foster a Lektu), porque eso también está bien. Más que bien. Hay muchas más personas de mi vida que saben que escribo, porque ahora es más difícil ocultarlo, y estoy a gusto con ello, porque es una parte de mí… Y en general he tomado la decisión de intentar mostrar todo eso, seguir adelante. Publicar con Escarlata Ediciones ha sido, en general, muy guay. No es solo que me diera la oportunidad de aclarar esas ideas, también me lo pasé muy bien en el proceso de editing. Pensé que iba a aborrecerlo y aprendí un montón, me enganché a mi propia historia y, eso, me lo pasé genial. Así que creo que he aprendido mucho sobre escritura en general y sobre la mía en particular.


Has comentado que sos una autora muy prolífica; ¿cuáles son las claves para escribir mucho o rápido, para vos?

El asunto era mucho más fácil cuando estudiaba, así que la clave es no trabajar. Eso es todo.
Pero ya un poco más en serio, creo que lo importante es coger un hábito. He hablado alguna vez de lo mucho que me gusta el NaNoWriMo porque a mí me sirvió para retomar un ritmo de escritura que había perdido por completo con el inicio de la universidad, volver a encontrar el tono y los personajes y, en general, redescubrir que me encantaban escribir. 
Es por esa reflexión que me lo planteé en serio: si hay algo que te gusta, tienes que esforzarte y mejorar. Lo que se puede hacer para mejorar es practicar, practicar y practicar y después practicar más. Así que por todo eso (claro que también está el «si te gusta, hazlo cuando puedas») empecé a escribir todos los días hasta que se convirtió en un hábito indispensable. Si hay un día que, estando en casa, no escribo, me siento rara. Algo me ha faltado para que el día termine como debería. Y es tanto la clave como la lectura bonita que le saco a todo el esfuerzo invertido (no vamos a mentir tampoco, hacerlo cuesta mucho). 
Otra táctica que uso es la de marcar metas de palabras y hasta que las alcance no me pongo una serie/ceno/hago el vago. Es una manera de motivarse y, al mismo tiempo, tener una recompensa por el trabajo duro. 


¿Cuál es tu proceso de escritura y qué aspectos tienen más importancia al trabajar en las historias?

Creo que ha ido cambiando con el paso del tiempo e incluso cambia de una historia a otra. Al principio siempre me centraba mucho en los personajes, y el resto del contexto me daba bastante más igual. Tenía que sostenerse, claro, y la trama tenía que ser decente, pero todo era una excusa para hablar de personajes y que estos interaccionaran. Después, empecé a trabajar más en las ambientaciones, porque por personajes muy guays que tuviera, me pareció que no estaba usando todo su potencial, ya que ese fondo que tenían no brillaba. O no los hacía brillar. Así que dejé un poco más a un lado ese trabajo con personajes y empecé a darle vueltas a la ambientación como lo principal. 
Ahora mismo me parece que he encontrado cierto equilibrio. Cuando me planteo una nueva historia, tengo un esbozo de los personajes, pero trabajo la ambientación sobre todo y luego los coloco a ellos, para que se adapten bien… Por ahora esos dos puntos son los que más me llaman y suelen ser los que más trabajo. 
En cuanto al proceso en sí… Le doy vueltas a una idea mientras aún estoy con otra, hago notas y pequeños esquemas en una libreta, y luego me pongo a escribir. No me paso meses detallándolo todo, más bien unos días; ni tampoco tengo que tenerlo todo enlazado, soy más de brújula aunque sí me gusta tener guiones de los capítulos. En general, podemos decir que no me complico demasiado la vida.


¿Qué tipo de personajes elegís crear para tus historias?

Pregunta difícil porque no tengo ni idea, la verdad. No creo que elija ninguno en concreto, normalmente aparece un perfil u otro y simplemente dejo que se vaya acoplando a mi cabeza, que se empape de la ambientación en la que estoy pensando y que coja forma. Otras veces, la ambientación se construye en base a ese personaje. Pero no creo que haya algo específico en ellos. 
Sí que es verdad que me di cuenta no hace mucho (que es lo que tiene estar aprendiendo y del equipo de La nave invisible, en concreto, nunca dejo de aprender) que tenía menos personajes femeninos que masculinos, así que he intentado darle un giro consciente a eso. Por lo que quizá una respuesta aquí pueda ser que ahora estoy eligiendo personajes de mujeres, historias con mujeres de todo tipo.


¿En qué estás trabajando y cuáles son tus proyectos a futuro, si nos podés contar?

Pues acabo de terminar una novela corta de fantasía urbana, así que justo estoy respondiendo esto en los días de pausa que me dejo de terminar una a ponerme con la siguiente historia. Pero para este cuatrimestre tenía planeadas muchas cosas… Una secuela usando una ambientación que, en sus comienzos, era para una bilogía pero que ahora está acompañada por otras tres novelas más tipo secuela; una historia de ciencia ficción que lleva un año dando vueltas por mi cabeza y que creo que ya es hora de sacar, y probablemente terminar la tercera novela del universo C. Entre medias, siempre caen relatos, pero esos son aleatorios y hacen lo que quieren, así que podemos decir que de aquí a abril hay esos tres proyectos. 


Si tuvieras que elegir una de tus novelas para vivir en ella, ¿cuál sería?

Ninguna. Todo al final se desmorona por alguna parte, si uno se fija bien, y preferiría evitarlo. No sé, tampoco es que esté a disgusto por aquí; no hay nadie cabrón pretendiendo que un dragón me coma. 
Por ahora.


¿Cuáles son tus mayores influencias literarias? ¿Qué autores recomendás?

Uff. No sé qué decir. No creo que haya una influencia clara. Hay épocas en las que digo «jo, mola esta tía, yo también quiero escribir sobre vampiros acuáticos» y otras en las que estoy más como «hala, esta mujer es genial, ojalá pudiera escribir con esa calidez». Así que pruebo a versionar a otros vampiros y a escribir de forma más cálida. Me pasa con películas, me pasa con series… Si algo me inspira, me da ideas, me basta como influencia. 
En cuanto a recomendaciones… ¿Puedo decir que se puede ir a la web de La nave invisible y encontrar allí todas las que se quieran? Pero si tengo alguna en concreto: Lola Robles, Holly Black, Melina Marchetta, Paz Alonso, Shirley Jackson, Robin Hobb, Kelly Sue DeConnick, Maggie Stiefvater... Y Patrick Ness. 


¿Qué buscás al leer un libro?

Desde que tengo poquito tiempo para leer, muchas veces solo pido una historia que me entretenga. Si tiene un universo bien construido, con personajes decentes (sobre todo personajes mujeres decentes) mejor que mejor. Pero quiero pasar un buen rato, eso es lo principal. 


¿Cuáles te parece que son los desafíos del panorama editorial actual al escribir los géneros que escribís vos?

Creo que se está hablando mucho de (parte de) esto y se tiene que hablar todavía más, pero no sé si todo lo que pueda decir yo aquí será suficiente o le hará justicia a la realidad. La brecha de género es evidente por todas partes, se pueden ver las iniciativas que intentan apoyar a las autoras, lo necesarias que resultan y lo que escaman por ahí todavía (por algo será): si eres mujer y vas a escribir lo que sea, seguro que hay un tío que lo escribe mejor que tú. ¿Fantasía donde los personajes son seres humanos que sienten y padecen? Ay, mujer tenías que ser, qué cursi, la fantasía es de matar cosas y clavar más cosas en agujeros, sin sentimientos, todo muy macho. ¿Que en tu historia de ciencia ficción no hay de eso? Ay, mujer tenías que ser, que no sabes que hay que darle a todo un toque más sentimental, que si no parece que no es de verdad, fíjate en Fulano. 
No sé, a las mujeres se las ha encasillado en ciertos géneros, pero después tampoco es que sean las referentes en ellos; y parece que solo se pueden hacer bien ciertas cosas, y tampoco nos pasemos y se no vaya a subir a la cabeza, en las que no destaquen o que puedan ser juzgadas como «chorradas», véase los prejuicios ridículos y absurdos hacia la literatura juvenil. Así que ¿las dificultades? Pues muchas, creo yo: desde el síndrome del impostor, de no ser suficiente, hasta que el hecho de ser juzgada por un patrón diferente. Pero son las mías y son las de todas, básicamente. Por suerte, hay mucha gente luchando por ello, así que la fe hace pensar que quizá toda esta respuesta cambie dentro de no mucho.


¿En qué afecta a tu literatura la carrera que decidiste estudiar y tu trabajo actual?

Uy. En un principio siempre estuve convencida de que la Medicina no hacía más que enriquecer mi perspectiva de muchas cosas. Tenía la posibilidad de adquirir mucho conocimiento, lo que suena muy pedante pero es verdad, y quizá utilizarlo de algún modo en mi provecho más allá de para mi trabajo. Es verdad que la idea es muy bonita y, aunque es cierta, tiene sus cosillas. La carrera de Medicina es larga como un día sin pan y bastante dura en algún momento, pero creo que me permitió trabajar bien en lo que quería escribir. Opino lo mismo con mi trabajo como médico (o como residente de Psiquiatría): la perspectiva de se amplia. Para la ciencia ficción es genial saber cómo funciona un hospital, qué va fatal en el sistema y las posibles derivaciones (catastróficas) que eso provocará. (Luego siempre puedes describir cosas asquerosas si te da la gana, por supuesto.)
También creo que me da la oportunidad de presentar en lo que escribo trastornos mentales, con la intención de que sean aceptados con normalidad a lo largo de las páginas. 
No todo es maravilloso, claro, ni mucho menos. Mi trabajo requiere mucho tiempo, mucha dedicación, así que es complicado robarle unas horas para dárselo a la escritura. Y me fijo un montón cuando leo en cosas médicas que no cuadran y me ponen súper nerviosa, pero eso ya es defecto del animal.


¿Qué le dirías a aquellos que quieren animarse a escribir o publicar?

Hazlo, ¿por qué no? Si hay gente que lo intenta, tú también te lo puedes currar e intentarlo. Si te gusta y es lo que quieres, a por ello. Escribe, y escribe mucho; piensa que nadie va a escribir tu historia mejor que tú mismo, y simplemente escríbela. Publícala después si quieres, o no lo hagas si no quieres. No publicar no es ninguna clase de fracaso. Y hacerlo del modo en que tú te sientas más a gusto, tradicional o no, tampoco.

lunes, 5 de febrero de 2018

Londres después de ti - Reseña

Algunas personas, las que verdaderamente importan, aunque se marchen, nunca se van.
Tras un año separados, Naira y Jarek deciden irse a vivir juntos a Londres, la ciudad en la que se conocieron durante su Erasmus. El problema es que la carrera de pianista de Jarek despega en la República Checa justo cuando deben partir, y él se ve obligado a aplazar el viaje. Pero Naira decide instalarse en Inglaterra de todas formas y empezar una nueva vida mientras lo espera.
Sola, sin más compañía que los recuerdos de su pasado con Jarek, Naira deberá enfrentarse a la ciudad gris y neblinosa. Encontrar piso, conseguir un empleo, hacer nuevos amigos... Y no menos importante: averiguar si la distancia es un obstáculo para amar.





Para los que leen este blog desde hace algún tiempo no es ninguna sorpresa que a veces agarro los libros en el peor (¿o el mejor?) momento. Incluso cuando los dejo sin leer un tiempo, como este, que lo compré hace meses. Los agarro y bam, me hacen sufrir. Este, en particular, trata una relación a distancia. Y yo hace un mes terminé con mi novio después de cinco años en una relación así. Ah, maravilloso, qué oportuno, bien Sofía. Pero bueno, la reseña es sobre el libro, no sobre mí. Yo les aviso para que sepan desde qué perspectiva lo leí y por qué eso puede tener que ver sobre mi opinión.

Fuente
Esta novela resultó ganadora de la cuarta edición del Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil, en 2016. Pueden leer mis reseñas de los libros ganadores en ediciones anteriores, que leí durante ese mismo año. Antes de leerlo, había visto un montón de reseñas, bastante divididas. Muchas de ellas decían que «no pasa nada», pero como últimamente tienen el «no pasa nada» muy fácil, sospeché. Y lo bien que hice, porque el hecho de que fuera una novela sumamente introspectiva no hace que no pase nada. Que una novela tenga una narración centrada en lo que sienten o piensan los personajes no quiere decir que no pase nada. Y que una historia se tome su tiempo para llegar a ciertos lugares no la hace lenta, y aunque fuera lenta, no hace que no pase nada. Estaría bueno que empezáramos a analizar qué es lo que esperamos que pase y por qué. La tiro (?

Como verán, la de Londres después de ti es una historia introspectiva, sí. Trata la espera de Naira por Jarek, mientras encara la vida como puede, como tantos jóvenes de esta época. También trata lo difíciles que son las relaciones a distancia, sobre todo cuando el futuro no es tan claro y los planes no son tan firmes. Trata también esos vínculos que formamos casi que sin querer, la importancia que toman en nuestras vidas. Y trata de darnos la oportunidad de ser quienes queremos ser. Todo eso, en tan pocas páginas. Que vengan a decirme que no pasa nada (?).

Fuente
Los personajes no son muchos, pero están desarrollados lo justo y necesario para que conozcamos su forma de pensar y su rol en la historia. Naira es la narradora en primera persona, lo que la convierte en el cristal con el que vemos a los demás. En cierta forma, la personalidad algo perdida de Naira nos recuerda a cómo nos sentimos todos de jóvenes, cuando el futuro da miedo. Que tardemos en conocerla no me parece malo, porque en verdad es ella quien se conoce a sí misma durante el libro. Jarek, su novio checo, me pareció muy humano, y muy frágil en cierta forma. La relación es linda, y que no esté sumamente romantizada me pareció honesto. No esperen una historia intensa y dramática. Es bastante más real que eso, más traído a tierra. Los amigos que conoce en Londres me gustaron, y me gustó la forma en que se apoya en ellos sin saberlo a veces. Las señoras de su clase me hicieron reír bastante.

Fuente
Nuestra ambientación es Londres, una ciudad que hemos visto bastante en la literatura juvenil últimamente. No he ido como para juzgar si la ambientación es correcta, pero se sintió bien, no como una guía turística, sino como la visión de Naira de Londres, y eso me parece perfecto. Hay otros lugares, que no mencionaré para no spoilear, con los que me pasó lo mismo. En menor escala, Tapas Manolo y sus empleados me resultó entrañable y también el taller de vitrales/vidrieras, que me pareció un lindo detalle y un arte curioso. La narración no me parece lenta ni vacía; sin llegar a ser poética, tiene momentos muy lindos, emotivos, y sinceros. Brutalmente sinceros capaz. No sé, ustedes vieron cuál era mi situación. Terminé llorando alguna que otra vez porque me activó varios recuerdos. Ta.

En conclusión, es una novela linda, con emociones muy a flor de piel, pero sin ser sensiblera. Al menos, a mí no me pareció golpebajista. Además, es cortita, ideal para llevarse de viaje o leer en el ómnibus. Tienen mi bendición (?).

jueves, 1 de febrero de 2018

Jueves de entrevistas: Begoña Pérez Ruiz


Bienvenidos a un nuevo jueves de entrevistas, el primero de febrero. En esta ocasión le toca a una autora que admiro mucho, que es Begoña Pérez Ruiz, a la que conocí con Azul, el poder de un nombre. Samidak, gracias a su amabilidad.

Begoña nació en Colombes, Francia (1972), pero vive en Getafe con su familia. Ha escrito varias cosas y publicado otras, entre las que se encuentran Azul, el poder de un nombre. Samidak y Cuentos del mañana para ayer, ambos con Éride Ediciones. Además, anda envuelta en varias iniciativas, pero eso se los va a contar ella en esta entrevista. 


¿Cuáles fueron las primeras cosas que escribiste?

Cuando era muy pequeña adoraba escribir poemas a lo Gloria Fuertes, jajaja… y seguí escribiendo poesía y cuentos malísimos de terror en mi juventud. Pero todo esto siempre de manera muy dispersa, al fin y al cabo ¿quién no escribe poemas e historias de fantasía en sus primeros años? En realidad lo primero que escribí en serio fue Azul. Empecé con esta historia hace cinco años, cuando mis hijos ya eran suficientemente grandes para poder tener yo un rato de escritura al día. Mi refugio del estrés diario.


¿Qué autores fueron una influencia para vos como escritora?

Mi escritura tiende a ser muy híbrida, suelo mezclar fantasía, ci-fi, terror… Me es complicado saber qué autor o autora de mis favoritos me ha influido más, creo que he cogido cosas de todos y cada uno de ellos, además no solo puedo hablar de influencias literarias, también están los cómics americanos, de los que soy gran aficionada, el cine, las series de televisión… Mis mundos fantásticos son muy mestizos, cosa que yo amo más que la pureza. Puedo decirte que mis autores favoritos de ci-fi (si nos metemos en otros géneros serían otros, jajaja) son Catherine Lucille Moore, Leigh Brackett, Ray Bradbury, Richard Matheson, Lois Mcmaster Bujold, Caroline Janice Cherry… entre otros. Aunque lo curioso es que hay gente que lee mis cuentos o Azul y hablan de que les recuerda a tal o cuál aut@r, cuando a veces yo ni los he leído o apenas lo he hecho. Creo, volviendo al tema de lo híbrido, que eso se debe a que tiendo a mezclar ideas y esquemas narrativos muy característicos de la literatura fantástica.


¿Qué es lo que te atrae de la ciencia ficción?

El sentido de la maravilla, sin duda. Junto con la especulación es el elemento más característico de la ci-fi y yo lo adoro. El sentido de la maravilla supone que necesariamente el lector acepte ser cómplice con el autor, de la historia que este cuente, que este dispuesto a creer lo imposible porque lo narrado es verosímil, pese a ser increíble (aunque el escritor no use elementos científicos todo el rato para ello). Hay un micro cuento, creo que es del genial Fredric Brown, que te describe perfectamente el sentido de la maravilla, ese salto a lo increíble y esa necesidad de que ello sea explicado. El cuento dice más o menos así: «El último hombre de la Tierra estaba solo encerrado en su refugio, de pronto alguien llamó a su puerta…»
Por otra parte, en cuanto a contenidos, lo genial de la ci-fi es que abarca un montón de temas posibles diferentes que narrar, tanto si haces una historia propiamente de evasión y aventura como si pretende reivindicar o tratar de reflexionar sobre algún aspecto filosófico, social, político… Y es la mejor manera de analizar el enorme egocentrismo humano, desde una manera crítica y constructiva en muchos casos.
Yo amo todos los diferentes tipos de ci-fi, aunque por mi formación de letras la que menos disfruto es la hard, con más protagonismo del elemento ciencias puras (no confundir con la ci-fi que abraza las ciencias sociales). Y mi subgénero favorito es la space-opera, en todas sus vertientes, todas me parecen válidas si está bien escrita, aunque sea mera literatura de evasión. Por desgracia y sobre todo por gran desconocimiento, la space-opera es el subgénero más despreciado de la ci-fi.


¿Qué desafíos representa crear un universo complejo como el de tus obras?

No creo que mis obras tengan un universo complejo, yo las contemplo como creaciones bastante simples, muy primarias. Azul es un híbrido de ci-fi y space-opera para un público juvenil-adulto. Pretendía atraer la atención de lectores no aficionados en ci-fi con mi historia y estoy muy orgullosa de haberlo conseguido. Mucha gente que no leía nada de género fantástico ha disfrutado con mis mundos. Intencionadamente esta historia está llena de información, es muy simple y también recurrí al modelo reconocible del “viaje del héroe”, aunque en mi caso es una heroína. Pero los arquetipos habituales de la fantasía están ahí, así que, al trabajar sobre un modelo más que reconocible pude hacer un universo sencillo sin problemas. 
Cuando escribo cuentos, sin embargo, tiendo a mezclar más ci-fi y terror, siempre sin abandonar ese regusto clásico, retro, de la ci-fi primitiva, que ahora muchos la ven como ingenua, pero yo adoro. El mejor piropo que me han hecho como escritora es decirme que mis historias les recuerdan agradablemente a otras muchas, que se nota que he leído gran cantidad de material clásico. Antes de escritora me siento orgullosa de ser lectora.


¿Cómo es tu proceso a la hora de escribir?

Mi proceso es simple. Cuando tengo una idea, ya sea para un cuento o para algo más extenso, la anoto. Tener la idea, en mi caso, supone no sólo tener el principio, sino también el final y mucho del nudo medio (aunque luego siempre pasan cosas no planeadas con tus personajes, sobre todo en historias largas). Tiendo a escribir en papel siempre, salvo cuando son cuentos cortos que los hago directamente en el ordenador. Escribo a diario, de lunes a domingo (salvo fuerza mayor) sin importar festivos. Aunque por desgracia, entre trabajo, familia y otros compromisos, no tengo mucho tiempo para ello. Pero siempre procuro sacar al menos una hora u hora y media al día, algo que hago sistemáticamente desde hace cinco años y ahora lo disfruto como algo más que necesario en mis rutinas. Suelo escribir por las noches, antes de acostarme.


¿Qué aspecto de este proceso es el que más disfrutás?

Cuando escribo disfruto todo, junto con la lectura es mi afición favorita. Mi ilusiono con una nueva idea, recreando en mi mente una situación, un personaje… Disfruto dándoles forma con palabras e incluso me lo paso bien cuando lo corrijo. Aunque no en mi primera corrección solitaria, sino cuando lo hago con amigas y nos reímos de lo que escribimos y mejoramos, o tratamos de hacerlo, todo el conjunto. Escribir es una pasión sin la que ya no puedo vivir. Es mi válvula de escape de este mundo loco.


Si tuvieras que elegir una de tus novelas para vivir en ella, ¿cuál sería?

Si fueran en los mundos de Azul, desearía estar en Liramercia, con Arkenus, por supuesto, jajaja… Y si tengo que pensar en mi otro universo recurrente, el que abordo más en mi novela corta y en mis cuentos, más que un escenario lo que me gustaría es ser visitada por el Señor de las chupetas…


¿Estás trabajando en algo ahora mismo? ¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Siempre estoy trabajando en algo, jajaja… tiendo a ser un poco hiperactiva, no se me da bien relajarme o descansar sin más. En cuanto a escritura acabo de terminar una novela corta que es una space-opera un tanto peculiar, poco que ver con la llena de aventura de Azul. No dejo de escribir cuentos, un formato literario que amo (creo que el año pasado escribí unos veinte, tendría que contarlos bien). Además, tengo a la mitad la tercera entrega de Azul y una novela juvenil de space-opera en desuso, como me gusta calificarla. Ahora mismo estoy corrigiendo con una amiga la segunda entrega de Azul, escrita hace unos dos años. Pretendo también terminar en este año mi novela distópica Los empáticos y no creo que me dé tiempo a mucho más en escritura, aunque tengo ganas de empezar también Mitades y Un dios amado (la primera es novela de ci-fi, la segunda de fantasía oscura).
En cuanto a mi propósito de difundir al máximo mi pasión por la literatura de ci-fi (necesitamos ser muchos más los lectores que apreciemos esta literatura tan enriquecedora) sigo trabajando para la Red de Bibliotecas Públicas de Madrid con mi club de lectura Cuando el futuro nos alcance. Está siendo una experiencia más maravillosa aún de lo que esperaba, pues estoy disfrutando con los participantes y lectores, en muchos casos no habían leído antes nada de ci-fi y no tenían intención de hacerlo. Concluido mi primer club, el grupo de asistentes me agradeció mucho mi trabajo de fomento de la lectura y cómo les he trasmitido mi entusiasmo por la ci-fi. Ya no la ven como una literatura de segunda categoría, ese estigma que las mentes más elevadas tienen a la hora de clasificar la literatura. 


¿Cómo fue para vos la experiencia de publicar tu obra?

Bueno, yo tuve una experiencia difícil en un primer momento. Ninguna editorial apostó por mi obra, pese a tener informes lectores favorables en algunas importantes, pero es difícil hoy por hoy que apuesten por autores noveles. Más cuando se trata de género fantástico, con menos demanda por parte del público lector, lo que supone un beneficio menor para las editoriales, que al fin y al cabo son negocios, aunque manejen un producto cultural. Si además eres española y mujer, las posibilidades de publicar una space-opera quedan bastante reducidas. Al final tuve que optar por coeditar, que viene a ser como autoeditar pero con cierta distribución. No me quejo de mi experiencia, porque yo, a base de moverme y recibir buenas críticas he conseguido vender casi 500 ejemplares (me quedan 6 en casa y algunos en un par de librerías amigas). Pero me he tenido que mover mucho. Aunque me siento muy orgullosa de haber recibido buenos reconocimientos, no solo por parte de lectores, sino también de eventos como la Semana Negra de Gijón, donde mi obra les gustó tanto como para invitarme a presentarla con ellos. O el ser incluida el pasado año en el catálogo Muestra de la Red de Bibliotecas de Madrid, una selección que hacen bibliotecarios de los mejores libros publicados en España y que merecen tenerse en el fondo de las bibliotecas públicas. He disfrutado mucho de todas y cada una de las presentaciones que he hecho de mis libros y creo que seguiré haciéndolo, porque disfruto hablando no solo de mis historias, sino también de mis libros favoritos.


¿Qué influencia tiene en vos trabajar en librerías?

La verdad es que ahora mismo no estoy trabajando propiamente en librería, sino en la central de la Casa del Libro, un trabajo más administrativo en el que me dedico a controlar el fondo de las tiendas y a pedir los libros. Es verdad que antes he trabajado durante más de veinte años en diversas librerías y he disfrutado mucho con ello, aunque no todo es tan maravilloso como pueda imaginarse, al fin y al cabo es un trabajo.
Lo que me ha permitido trabajar en librerías, de cara a mi faceta de escritora, es conocer bien cómo funciona el negocio del libro y sus laberintos. Es una ventaja clara, porque así no tengo vanas esperanzas en numerosos casos; mucha gente que publica con fórmulas como la mía no sabe de qué manera puede moverse o venderse su libro y qué pueden esperar. Y la realidad al respecto suele ser bastante cruda. Si eres un pequeño autor, autoeditado, coeditado o, incluso, en una editorial tradicional que no va a promocionarte mucho, has de estar dispuesto a moverte tú, a darte a conocer, en rrss, en presentaciones… A veces es una faceta muy odiosa, porque pareces un buhonero con tu libro a todas partes. Y lo esencial, pese a ello y en mi humilde opinión, es no convertir a tu libro en un mero producto de mercado. Yo odio el marketing de autor, lo siento, puede que otros lo veneren, yo lo detesto.


Siempre estás rodeada de proyectos, ¿en qué iniciativas estás participando?

Bueno, como ya te he comentado, ando en el tema de los clubes de iniciación a la lectura de ci-fi en bibliotecas de la Comunidad de Madrid. También ando colaborando con la Asociación Heroik, de la que soy socia. Es una asociación cultural en defensa de la literatura de género fantástico. Casi todos sus miembros son mujeres, aunque no estamos cerradas a los hombres, claro. Estamos trabajando en blog sobre los temas que más nos interesan y también en sacar publicaciones propias. En noviembre empezamos esto último como una revista monográfica de terror cósmico, Los Diletantes de Lovecraft. Fue un número especial de otros que sacaba yo hace veinte años con la gente que componía mi club Los Diletantes de Lovecraft. Se está vendiendo más que bien y estamos muy contentos, este año esperamos sacar otras publicaciones y libros. Lo primero que tenemos intención de publicar es una recuperación de cuentos de Blanca Mart, historias de space-opera de esta genial y veterana autora española que merece ser más conocida.


¿Qué ventajas y desventajas tiene el mundo editorial hoy por hoy, según vos?

Las ventajas y desventajas están muy unidas dado el modelo de comercio agresivo en el que se ha convertido el mundo editorial con ese empeño de las más grandes por imponer libros productos clónicos del éxito del momento (ya toque un policiaco, un romántico, un histórico…). Las editoriales más importantes publican y seguirán publicando solo lo que vean rentable, lo que se ajuste a la moda lectora del momento, producto de marketing y de consumo masivo. O si no, publicarán lo escrito por personajes, en muchos casos ni escritores, con una gran fuerza mediática por los seguidores que tienen en las rrss y programas televisivos. Por fortuna, están las editoriales pequeñas que tienden, aún sin poder arriesgarse demasiado dada la dura competencia, a apostar por libros más peculiares. Y por supuesto, está la ventaja, aunque algunos lo contemplen con horror, de la coedición y autoedición. Sé que mucha gente piensa que está opción es para perdedores, para juntaletras y poco más, y que, además, en muchos casos son ediciones poco cuidadas, con un contenido malo y llenas de erratas. Pero aquí, como en tantas otras cosas, incluida la literatura publicada por editoriales convencionales, se cumple la ley Sturgeon: puede que el noventa por ciento sea basura, pero el noventa por ciento de todo lo es.


¿Cómo ves el panorama literario para la fantasía y la ciencia ficción?

Lo veo con buenos ojos, sin que me lleve un entusiasmo loco. Es cierto que últimamente anda creciendo el número de autores y autoras (como es de suponer me preocupa sobre todo este último colectivo más maltratado, por desgracia) dedicados al género fantástico. Pero mi trabajo al pie del cañón en librerías y mis contactos con amigos libreros me hacen conocer las verdaderas cifras de ventas del mercado editorial al respecto de la literatura fantástica y estas son bastante pobres en comparación con otros géneros literarios. Por desgracia, el porcentaje de lectores de género fantástico es reducido, mucho más si nos vamos a la ci-fi. Es normal que muchos escritor@s decidan no escribir esta temática y dispersarse hacia la fantasía, más demandada o incluso la literatura juvenil que también tiene un espectro de público lector más amplio. Los grandes éxitos de ventas en los libros de género fantástico suelen ir ligados a una película o serie concreta y esos son pocos. Por eso creo esencial empezar desde la base, buscando nuevos y muchos más lectores de ci-fi, enseñando a la gente a valorar esta literatura como buena y aniquilar las etiquetas descalificativas con las que suele identificarse. En mi club de lectura la gente se ha llevado una grata sorpresa con más de uno de los libros de ci-fi que han leído y yo estoy más que orgullosa de ello. Es un trabajo duro, se necesita tiempo y ganas. Yo por mi parte no voy a dejar de hacerlo, porque amo la ci-fi. Tampoco tengo intención de dejar de escribirla, aunque mis híbridos retro sean leídos por cuatro gatos.


¿Qué papel te parece que juegan las redes sociales en el mundo literario actualmente?

Tienen un papel más que importante, sobre todo si tu público es de un sector muy concreto como ocurre con el propio del fandom fantástico o de la literatura juvenil. Posibilitan que tengas un contacto más directo con tus posibles lectores, o con tus lectores reales. Además, te permiten ganar visibilidad, pero no hay que olvidar que el mundo real no es el mundo de las rrss, hay que ser realista y saber manejarse en ambos escenarios con fuerza. Yo, es cierto, que cada vez me muevo menos por rrss, me da pereza porque soy una tía antipática y bastante asocial, jajaja… y además dispongo de poco tiempo libre y las rrss requieren mucho.


¿Qué le dirías a quienes recién empiezan y quieren animarse a escribir o publicar?

Fuente
Que tenga constancia en su propósito. Si vas a escribir tienes que acostumbrarte a hacerlo a diario, al principio puede ser fatigoso, pero adquirido el hábito se convertirá en un placer necesario, lo que ocurre si te gusta realmente algo. No hay que rendirse ante las negativas editoriales, escribe para escribir, no para publicar como fin último. Y escribe lo que te guste, lo que disfrutes, no el producto del momento, salvo si tienes en mente vivir de ello como mercenario. Y aún así, recuerda que te va a resultar más que difícil vivir solo de ello, la inmensa mayoría de los escritores tienen otras profesiones que les permiten salir adelante. 
Y sobre todo LEE, lee mucho, lee todos los días, lee de todo, aunque te centres en lo que más te guste. Una de las cosas de las que me siento más orgullosa en esta vida es de ser una voraz lectora. Leer nos hace libres y mejores personas.


Muchísimas gracias a Begoña por ser siempre tan generosa y por tomarse el tiempo de contestar esta entrevista ♥

¡Que empiecen muy bien el mes!