jueves, 16 de noviembre de 2017

The Star-Touched Queen - Reseña

Fate and fortune. Power and passion. What does it take to be the queen of a kingdom when you’re only seventeen?

Maya is cursed. With a horoscope that promises a marriage of death and destruction, she has earned only the scorn and fear of her father’s kingdom. Content to follow more scholarly pursuits, her whole world is torn apart when her father, the Raja, arranges a wedding of political convenience to quell outside rebellions. Soon Maya becomes the queen of Akaran and wife of Amar. Neither roles are what she expected: As Akaran’s queen, she finds her voice and power. As Amar’s wife, she finds something else entirely: Compassion. Protection. Desire…
But Akaran has its own secrets—thousands of locked doors, gardens of glass, and a tree that bears memories instead of fruit. Soon, Maya suspects her life is in danger. Yet who, besides her husband, can she trust? With the fate of the human and Otherworldly realms hanging in the balance, Maya must unravel an ancient mystery that spans reincarnated lives to save those she loves the most…including herself. 

Fuente
Recuerdo haber visto esta novela en Goodreads y haberme enamorado de su portada. Después de leer de qué trataba, fue derechito a mi to-be-read. Y si bien me tomé mi tiempo, tenía montones de ganas de leerla, porque prometía mucho. No estoy segura de que haya sido como esperaba, pero tampoco me parece algo malo. Eso sí, qué historia rara que tenemos acá.

Es otro de los libros que leí en mi viaje a Buenos Aires en julio, pero escribí esta reseña varios días después de que volví, así que no tengo tan frescas las cosas. Perdón, pero no tuve ocasión de hacerlo antes.

Fuente
Otra cosa importante antes de empezar es aclarar que leí este libro en inglés y no tengo idea —por el momento— de si será publicado o no en español. Así que ustedes verán qué acción tomar respecto a él.

Como la sinopsis está en inglés, les cuento un poquito de qué va. Nuestra protagonista es Mayavati (Maya), una de las tantas hijas del rajá de Bharata, un reino ficticio muy similar a la India. Destratada por todos debido a que según su horóscopo, su destino está lleno de muerte y desdicha, tiene una vida relativamente estable hasta que descubre que su padre piensa casarla para poner fin a la guerra. Pasan unas cosas ahí que no quiero arruinarles (?) y ella termina casada con el rajá de Akaran, un reino del que no tenía conocimiento. 

Y es todo medio bizarro, ¿saben? La cosa es que aunque ella desconfía y se resiste, se siente atraída por Amar, el rajá este. Pero el tipo es de lo más insulso que hay. O sea, se le hace el crocante con que no le puede contar nada hasta la próxima luna nueva, la deja ahí metida en el palacio donde pasan cosas rarísimas y ella escucha voces que la hacen dudar de la lealtad de él. Hay un sirviente medio grumpy-nerd que tampoco ayuda mucho. Y en estas condiciones se espera que Maya tome las decisiones correctas.

Fuente
Vamos, spoiler era más obvio que la iba a remil cagar spoiler. No puedo contar mucho sobre la segunda parte del libro, porque hay un plot twist y ahí empieza toda esta nueva instancia, pero sí quiero decir que me pareció muchísimo más interesante, con más acción y una Maya más determinada y con las ideas bien puestas. El final me pareció confuso y apresurado, y si me apuran hasta cursi y cliché. Definitivamente no le di una buena nota por el final.

Los personajes tampoco sobresalen demasiado, aunque Maya me cayó bien en general porque es valiente y decidida, y si la caga a veces no es enteramente su responsabilidad. Su hermana, Gauri, me pareció un personaje poco explotado, pero por ahí vi que la segunda novela de esta bilogía es con ella de protagonista, así que me callo la boca. Amar me dejó re meh. Realmente, nada que decir de este señor. Y la antagonista es... Bueno, cliché. En el peor de los sentidos. 

Fuente
El mejor personaje fue Kamala, una especie de demonio-caballo que acompaña a Maya en su viaje spoiler de retorno a Akaran spoiler, con un sentido del humor ácido y turbio que aporta algo más de ligereza a una secuencia que podría haber sido pesada.

La prosa es una de las cosas que hacen que esta novela sea resaltable. Aunque a veces sí se me hizo recargada, tiene momentos muy, muy lindos. Aunque la ambientación no estuvo a la altura de lo que esperaba y en varias ocasiones se me hizo difícil de «ver» en mi cabeza, la prosa armaba algunos escenarios cuando hacía falta. Si bien no soluciona el problema, se creaban lindas atmósferas.

No tengo mucho más que decir. No lo termino de recomendar porque no tengo muy claro qué leí ni sé bien si me gustó del todo. Tengo ganas de leer la secuela, porque además Gauri fue un personaje que me dejó con ganas de seguir en ese mundo, pero tampoco me muero. No sé, ustedes vean. Yo les dejo una cancioncita para entrar en ambiente y después me cuentan.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Espejos.uy - Reseña

Esta es una historia encontrada en un disco duro. Es una relación contada con mails sin fecha ni encabezamiento. Es la construcción de un vínculo entre desconocidos quienes, aparentemente, buscan tan solo un espejo sobre el cual reflejarse. Es el deseo incontenible de una escritora por compartir una narración que no le pertenece pero que encuentra fascinante. Es una novela epistolar del siglo XXI que bucea en los miedos y los anhelos relacionados con la identidad, el amor y el futuro. Con la crisis de 2002 como telón, Magdalena Helguera emplea los mejores recursos de la tradición literaria para invitar al lector a observar las relaciones humanas en un momento en el que estas recién comenzaban a sentir el influjo de las tecnologías que cambiarían nuestra forma de informarnos y comunicarnos.



Cuando la autora anunció la reedición de esta novela, me alegré un montón, pero tardé un poco en darme cuenta de que ya la había leído. Fue cuando la busqué en Goodreads; la vi con la portada anterior y recordé que la había leído hacía muchos, muchos años, y que me la había prestado mi prima. A las dos nos había gustado, en esos tiempos, pero no recordaba mucho más, así que obviamente quise volver a leerlo. Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar. Además, el libro tiene ilustraciones de Maco, que ya es habitué de mi biblioteca.

No me pareció correcto marcar esto como una relectura, aunque en verdad sea una. Ni siquiera recuerdo en qué año lo leí, aunque estoy casi segura de que todavía iba a la escuela. Además, no hay reseña, claramente, así que esto es todo lo que van a tener de mi parte, por ahora. 

Supuestamente —y digo así porque no sé si es verdad o no, y prefiero no saberlo— esta historia fue encontrada en un disco duro, sin direcciones ni nada, y es lo que encontramos ahí: los mails intercambiados entre cuatro adolescentes, dos en Uruguay y dos en Estados Unidos, en plena época de crisis (esto es, para los que no son de Uruguay, el año 2002 específicamente), una que provocó que muchísimos uruguayos tuvieran que buscar una vida mejor en el exilio. 

Por esto es que no puedo hablar mucho de trama. Se siente como si le espiáramos el historial a alguien, como cuando nuestros amigos nos pasaban chats con otras personas en el msn *feels old* y los analizábamos horas. No sé. Quizás sí pueda decir que la historia pega un giro cuando Carlos y Caro aparecen en escena; sus interacciones se roban el foco y la historia termina sin conclusión, porque hasta ahí llegan los mails, y solo nos queda el deseo de la autora y el nuestro de que todo haya salido bien.

Recordaba más de los personajes de lo que creía, pero estaban todos desdibujados por el paso del tiempo. Por ejemplo, me acordaba de que Tati y RO eran más extrovertidos, mientras que Carlos y Caro eran tímidos y estudiosos, pero ahora esta extroversión se me hizo algo pesada —aunque se nota, y se dice, que es la forma en la que lidian con sus propios problemas—, y me recordó a algo que leí en el blog de Clau sobre el humor entonces y el humor ahora. Detalles, no sé, pero por eso me pareció tan fundamental que aparecieran Caro y Carlos, que a juego con el título, son lo opuesto a Tati y RO, y se nota. Se nota sobre todo en la historia de Caro, que ya lo lleva a un lugar literal, pero de todas formas. Me gusta porque habla de algo tan propio de la adolescencia como ser parte, ser diferente y saberlo, tener sueños y expectativas y tanta incertidumbre. Todo esto a través de sus mails, de lo que dicen y de lo que no dicen, de cómo se ven entre ellos, de cómo se relacionan.

(Todas las imágenes
son de Maco)
Pero otra cosa que me parece muy importante es lo que se desprende de estos mails respecto a la situación que se vivía. Yo lo conté por ahí, pero era muy chica en 2002 —cumplí nueve años— y cuando leí este libro, y si bien notaba algunas cosas, digamos que entre el esfuerzo de mis padres por mantener todo a flote y que en realidad, para mí eso era la normalidad, no era del todo consciente de lo que pasaba. Lo que pasaba en realidad era terrible, y sin duda los protagonistas, como adolescentes, lo vivían con una intensidad mucho mayor

Por eso acá hay dos cosas. Leerlo en esa época pudo ser un reflejo o un escape o un alivio. Leerlo ahora, como adulta, es una ayuda memoria, tiene que serlo. Para los adolescentes de esta época, un llamado de atención, un cautionary tale, algo que puede pasar y que pasó hace no tanto. Me resultó fuertísimo y chocante leerlo ahora y pensar, sin embargo, en lo poco que parece importarles a algunos o la falta de memoria que hay.

Entonces, en ese sentido, qué acierto y qué importante reeditar este libro.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Desayuno en Júpiter - Reseña

Cuando Ofelia y Amoke se conocen, sus mundos parecen completamente contradictorios. Ofelia es el caos, la apasionada por la astronomía que ha suspendido la Selectividad y que pasa su año sabático en Gales con su padre, vendiendo mermelada orgánica, cazando liebres con su amigo Harlon y tratando de encontrar su propósito en la vida.

Amoke es el orden, una solitaria y responsable estudiante de Biología que pasa todo el tiempo que no está en la universidad cuidando de su hermano Tayo y leyendo libros de Charles Darwin. Lo único que Ofelia y Amoke tienen en común son Virginia Wonnacott (una excéntrica y ermitaña novelista de noventa y dos años), la Asociación Hiraeth (una peculiar ONG) y la sensación de no tener una vida completa.

Cuando Virginia Wonnacott le ofrece trabajo a Ofelia como su asistente personal, los mundos de estas dos chicas se juntan. Mediante discusiones, libros de segunda mano, cartas y WhatsApps de madrugada, Ofelia y Amoke se entrelazan en un viaje para encontrar un futuro que no sabían que existía y descubrir los sentimientos de la una hacia la otra. 

Quise leer esta novela desde que fue anunciada; mentira, quizás desde un poco antes, cuando solo sabía el título y ya me gustaba porque decía «Júpiter» y yo con esas cosas soy medio obsesiva. Cuando la sinopsis estuvo disponible, me pasó como ya me había pasado con otros libros: que parecía escrita para mí; encajaba a la perfección con todas las cosas que me gustan. Entonces, obvio, lo quise. Muchas gracias a Stephanie por regalármelo en mi cumpleaños.

El año pasado leí las dos anteriores novelas de Andrea. Corazón de mariposa me gustó y ta, pero pude apreciar ciertas cosas del estilo narrativo. Entre dos universos me pareció superior, aunque ciertas partes se me hicieron algo pesadas. Ahora, Desayuno en Júpiter, es claramente mi favorita de las tres, y de mis mejores lecturas del año. Muchas gracias, Andrea, por escribir una historia tan mágica. Realmente imaginaba que iba a seguir creciendo como escritora, se notaba, pero superó mis expectativas (que eran bastante altas).


Parte de la playlist de la novela, que me parece perfecta.

Como bien dice la sinopsis, se podría decir que la trama gira en torno a dos cosas: la relación entre Ofelia y Amoke, las dos protagonistas (y narradoras en primera persona, de forma alternada), y su trabajo con Miss Wonnacott, una escritora nonagenaria bastante difícil. Pero hay más, mucho más, y son estos matices lo que hacen que la historia se vuelva tan cálida y tan inmersiva.

Fuente
Desde que estas dos se conocen, la historia se va desenvolviendo despacio. Eso es algo fundamental: no es una historia de las que se leen en una noche (aunque pueden, si quieren), sino de esas que fueron escritas para disfrutarse despacio, como el chocolate que te guardás en la mesita de luz y comés cuadradito a cuadradito. De esta manera, la trama y los personajes se vuelven parte de tu vida, y la familiaridad al volver es casi un cosquilleo. Según van pasando los días y Ofelia y Amoke van conociéndose, también somos testigos de lo que le cuenta Miss Wonnacott a Ofelia, su biografía, digamos, y tenemos ese relato del pasado, que es tremendamente triste y poderoso. Y no solo esto, sino que las historias personales y familiares de ambas protagonistas tienen un papel fundamental, más allá de la relación entre estas. Todo influye, como los hilos de un tejido en continua creación. Como la vida misma, supongo.

Porque, a pesar de que las voces narrativas son las de Ofelia y Amoke, no son los únicos personajes con peso. Los secundarios tienen vida, no son figuras de papel para sostener a los principales. Incluso los más pequeñitos tienen razón de ser. Como dije, las familias de ambas tienen un papel importante, sobre todo por lo que representan para ellas (como apoyo y como punto de partida) y por la figura del hermano, que se repite en ambas, y que han sufrido y sufren también por su parte. Quizás los más importantes, en este sentido, sean Harlon, un amigo de Ofelia muy especial, y Miss Wonnacott, a la que conocemos bien gracias al relato de su pasado.

Fuente
De cualquier manera, hablemos un poco de las protagonistas. De la fragilidad y de la fuerza que tienen, sí, al mismo tiempo. De cómo Ofelia se viste con ropa vintage y gusta de la música indie y descubre cosas sobre sí misma que no esperaba. De cómo Amoke parece calma y en realidad lleva tormentas por dentro. De la forma en que la vida (¿o la muerte?) las une, y de cómo, muy despacio, se van haciendo amigas, y supongo que no es spoiler decir que más, y de cómo sus miedos y sus vidas les juegan en contra a veces. De la forma maravillosa en que esta novela nos transmite tanto sobre el amor y sobre la amistad, sobre el descubrirse y quererse a uno mismo. También habla de la importancia de la familia, pero no en el sentido tradicional sino en la fuerza que a veces transmite y que a veces no hay feeling y que está bien, no sé. Y en medio de todo eso están Ofelia y Amoke y el cariño inmenso que se tienen, una cosa mágica y preciosa.

Creo que la ambientación y otros ciertos detalles hacen de esta una historia aún más memorable. Todo tiene lugar en una pequeña localidad en Gales, que de por sí no tiene nada fuera de lo común, pero que Andrea llena de un realismo mágico bastante particular. Diría que me recordó a la película Restless en ciertos detalles, pero también vi por ahí que es de las favoritas de la autora, así que asumo que es algo que le gusta ver y hacer. No sé, hay pequeños detalles que hacen que un lugar en teoría realista se vuelva... más. Creo que ese aspecto está muy bien manejado.

Fuente
Además, me hizo muy feliz la cantidad de tabúes y prejuicios que se rompen. Ya sean raciales, sexuales u otras cuestiones, como lo que pasa con las mentes y los cuerpos de la gente después de la guerra o durante enfermedades jodidas, estas cosas se hablan y se sienten. Son parte de las vidas de los personajes, a veces cotidianas, y la forma en que luchan con lo malo y descubren o se enorgullecen de lo bueno es terriblemente emotivo. También me hizo feliz la naturalidad con la que se dan las cosas entre Ofelia y Amoke, a pesar de que ambas tienen sus dudas, por motivos bien diferentes. Me encanta cómo lo ven sus respectivas familias, el contraste que muestran. Me encanta Harlon, con todo lo que eso implica, aunque hablar de Harlon y sus peculiaridades es quizás decir demasiado, pero la caza de liebres y todo lo que vamos sabiendo, también despacio, lo volvieron entrañable y una figura clave de esta novela.

La prosa es otro elemento que suma es la bellísima prosa. Si ya en sus otros libros se dejaba ver una evolución, en esta novela se nos confirma. Lo que en Entre dos universos se me hacía recargado, acá encuentra la forma de expresar belleza e imágenes con sus palabras. Es una novela extremadamente sensorial, y esto se logra a través del lenguaje. Casi sinestésica. Transmite muchísimo a nivel emocional también, y las voces de las dos protagonistas, aunque comparten el tono algo lírico y los detalles quirky de la novela, expresan muy bien sus formas de ser.

¿Qué tengo para criticar, entonces? No sé, ¿que se terminó? No, en serio, quizás que un par de cosas las pude predecir con tiempo, pero fueron pequeñas y no estoy tan segura de que la autora no haya querido que nos diéramos cuenta en esos instantes.

Así que eso, supongo que es redundante decirlo a esta altura, pero es una novela que me encantó, que me hizo feliz y que releería encantada, con más tiempo. La recomiendo a todos, por los temas que toca y porque es realmente preciosa. Y me muero de ganas de leer la siguiente novela de Andrea, que sale en unos días y que tiene lugar en uno de mis países favoritos: Japón.

No sé, vayan a leer, por favor. Y después me cuentan.


Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.
Lo que siento por ti, Idea Vilariño




Los aesthetics de la reseña fueron hechos por la misma autora, sacados de su cuenta de Twitter.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Infortunium - Reseña

Guardiana de almas:
España, siglo XXIII. Lo único que tiene Azel Viaturi en mente es conseguir un trabajo e independizarse de una vez por todas, por ello, cuando por fin recibe la ansiada carta en la que le designan el puesto a ocupar, la felicidad la invade y piensa que su vida ya está encauzada. No obstante, un accidente desafortunado y presenciar una muerte son dos sucesos que hacen tambalear su mundo y sin tener tiempo para reaccionar, acaba envuelta en una misión descabellada como Guardiana de Almas. Pero no será sencillo y Azel tendrá que hacerle frente a sus temores y luchar a través del espacio temporal con un enemigo que hará lo que sea por alcanzar sus objetivos.

Salvadora de almas:
Azel Viaturi jamás llego a sospechar que ser guardiana de almas la llevaría a la posición en la que ahora se encuentra. Todo a su alrededor se ha desmoronado y ha adoptado un aspecto diferente, su visión del mundo tal cual lo conocía se ha vuelto peor que antes y la misión que ella misma se ha impuesto la conduce por recovecos de la historia difíciles de contemplar. Contando con la ayuda de sus compañeros, traspasará el tiempo y el espacio para dar con un pequeño artefacto capaz de solventar el problema que tiene entre manos y, al mismo tiempo, dar paz a su alma. El peligro y la muerte andan cerca y los componentes del grupo se enfrentarán a cualquier cosa si con ello consiguen alcanzar sus objetivos. Sin embargo, ¿podrá Azel hacerles frente a sus demonios internos? ¿Serán capaces de asimilar las consecuencias que su arriesgada misión pueda provocar? El juego continúa y el premio es seguir con vida. 

Llevaba mucho tiempo con ganas de leer este libro —y además, Laura me cae súper bien—, así que apenas me fue posible conseguirlo, lo hice. Tuvo que ser en ebook, algo que repercutió un poco en mi tiempo de lectura —creo que ya he comentado que suelo leer en digital en el celular, en tiempos muertos entre clases o cuando me resultan aburridas y prefiero hacer algo productivo—. Sin embargo, a pesar de las pausas y de un parón que tuve que hacer entre ambas novelas, no me perdí ni nada me resultó confuso, así que todos tranquilos.
En fin, había leído alguna que otra reseña, así que tenía una ligera idea de qué iba a encontrarme. Tal como y en ellas, hay una diferencia entre el primer y el segundo libro, y considero un acierto enorme que haya sido reeditado en un solo tomo. Para explicarlo sin adelantarme demasiado, se siente como mirar Volver al futuro. La primera está buena, pero la segunda es cuando las cosas empiezan a ponerse más complicadas y oscuras, y es bastante superior. Como le dije a Laura, no tengo ni idea de si tiene planificado escribir una tercera parte en el viejo oeste, pero ahí estaré yo para leerla (?).

Fuente
Quiero que tratemos la trama de esta historia en esos términos, entonces. Leí Guardiana de almas, el primer libro, teniendo en cuenta esto. Fue una lectura rápida y entretenida; es en verdad una novela bastante ligera, y aunque esto ayuda a que se haga ágil, peca de superficial. Superficial en el sentido de que, con la excepción de Azel, no llegamos a conocer realmente a los demás personajes, por lo que se vuelve difícil formar un vínculo con ellos. El ejemplo más fuerte para mí es spoiler Lucas, cuyo destino al final del primer libro no me movió un pelo, y debería haberlo hecho spoiler. Todo esto no quiere decir que no sea una trama bien construida y disfrutable, nada que ver. Pero por eso opino que está bueno leerla acompañada de la siguiente parte, porque se apoya mucho en ella.

Para mí la acción real aparece en Salvadora de almas, cuya premisa es básicamente un spoiler de la primera parte, pero ese spoiler se sortea muy bien en la sinopsis que hay arriba en esta entrada, así que les sugiero que la lean. Volviendo a la analogía con Volver al futuro, la trama más bien simple de la primera se entrelaza con la segunda, que la revisita, y esto hace que se complejice muchísimo. Además, se vuelve más frenética y desesperada, cosa que me complace. También hay una profundización en los personajes, a los que conocemos un poco más y se logran lazos más fuertes. Mi única crítica acá sería que siento que el libro se termina sin que se hayan cerrado todas las tramas, al menos de forma que me convenciera. Creo que hay todo un entorno que se desaprovecha, pero voy a explayarme después con eso. No quiero que se centren en este aspecto a la hora de decidir si leer el libro o no, creo que de todas formas vale la pena, así que no los quiero ver comentando que no lo quieren leer porque a mí me parece que no se cerraron del todo las tramas.

Fuente
Aunque vi en varios comentarios que Azel no cae bien a todo el mundo, yo no tuve problemas con ella ni con su voz —la novela está narrada en primera persona—. De hecho, tampoco tuve problemas con la segunda voz, que vendría a ser algo así como su conciencia, o al menos una constante discusión con ella misma. No creo que sobrecargue el texto, sino que le aporta humor y es otra forma de conocer más a Azel. Si bien que tuviera ese punto tan terco y en ciertos momentos despreocupado, me pareció normal en una persona que no tenía intenciones de verse involucrada en algo tan complejo como la Sede y los viajes en el tiempo. En el fondo, hace lo que puede, porque es humana, y no me costó empatizar con eso.


Lucas nunca me cayó mal, pero siento que no terminé de conocerlo, por lo que spoiler su relación con Azel y todo lo que le pasa spoiler no me fue del todo indiferente, pero no me produjo mucho. Creo que el problema es que todo fue muy intenso pero muy rápido, y no lo llegué a sentir. De Kennet podría decir algo parecido, salvo porque en la segunda novela demuestra qué tipo de persona es, y con sus más y menos, lo sentí bastante humano también. Un personaje que me sorprendió bastante fue Erin, de quien vamos sabiendo más a medida que la historia avanza y que pasa de ser una figura femenina cuasi antagónica para Azel a una aliada, tan necesaria que spoiler duele mucho lo que le pasa al final spoiler. Por otra parte, me hizo feliz la spoiler visibilización de cierto colectivo spoiler en lo que a ella refiere. No me lo esperaba, pero fue una grata sorpresa. No digo más. Como última anotación, creo que los antagonistas necesitaban más desarrollo, sobre todo en cuanto a sus motivaciones.

La ambientación merece ser descrita en detalle. La historia empieza en el siglo XXIII, de donde es Azel. Hubo muchos cambios en el mundo en los siglos anteriores, no todos buenos, por lo que además de tener tecnología más avanzada, también tienen sus propios problemas a nivel político y social. En este mundo se mueve Azel, y en este mundo existe la Sede, que viaja en el tiempo para recuperar las almas Infortunium. Entonces, obviamente, además de esta ambientación de por sí muy interesante, tenemos todas las demás: las de todas las eras a las que Azel viaja durante las novelas. Yo no sé tanto de historia como para decir si lo que sucede es históricamente correcto, pero sí sentí más inmersión en algunas que en otras. Por ejemplo, toda la secuencia en el Berlín de la segunda guerra mundial me pareció increíble, muy intenso, mi parte favorita de Guardiana de almas. En la segunda, disfruté especialmente de que visitaran una época y lugar muy particulares, desesperantes diría, que no voy a comentar para no spoilear, pero que siempre me resultó fascinante.

Fuente
Es por lo que digo de los problemas políticos y sociales del siglo XXIII que sentí que desaprovechaba un poco la ambientación, y esto está relacionado directamente con las tramas que dije que no se cierran. Spoiler Hay toda una situación particular con los DesUnitarios, una tensión que en algún momento tiene que saltar. Además, lo que descubren sobre la Sede y el papel que juega en todo ello la señora Verona Astori, sobre todo al final del libro spoiler. A menos que Laura tenga planeada una continuación en la que se ate un poco más todo esto, siento que me falta. Eso sí, que nadie se asuste, los finales de los personajes principales sí que cierran, y de una forma que me parece satisfactoria, así que céntrense más en esto que en lo otro.

La narración, además de contar con esa segunda voz de Azel, es bastante ágil, no se detiene demasiado en descripciones y se enfoca en las tensiones que corresponden para mover la historia y que el lector se implique. En ese sentido, no tengo nada que criticarle, salvo cosas que no son responsabilidad de la autora.

¿Por qué lo digo? Porque tengo en cuenta que es una autopublicación. Esto no quiere decir que tenga estándares más bajos para lo autopublicado, para nada. Quiero decir que, en la mayor parte de las ocasiones, no cuentan con servicios que sí tienen las editoriales: editores, correctores, maquetadores, etc... Y no, por buenos que sean los lectores beta —que hacen una labor maravillosa, sin duda—, no son lo mismo. Por eso tengo muy en cuenta que ciertas cuestiones no están en mano de los autores y no pienso criticar el libro por ellas. Hay mucho esfuerzo detrás como para tirarlas para atrás por tener alguna errata. Y esta novela está muy bien en ese sentido, aparte.


Playlist de la bilogía

Así que, a modo de conclusión, no me arrepiento para nada de haber leído esta novela. Me encantó la forma en que la segunda parte se entrelaza con la primera, la ambientación futurista unida a viajes a eras pasadas y la forma en que se tocan ciertos asuntos. Si bien tiene elementos más flojos, creo que de todas formas vale la pena, y que esta es una muestra de que Laura puede mejorar, algo de lo que no tengo ninguna duda. Tengo muchísimas ganas de leer lo próximo que escriba. A ustedes, por ahora, los insto a leer y disfrutar de la bilogía Infortunium.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Amar a la bestia - Reseña

Britania, siglo V d.C.
Sobre Gweldyr de Demetia circulan muchos rumores. Sin embargo, lo único que se sabe con certeza es que nunca antes había abandonado las seguras murallas que rodean su hogar. Cuando su padre le anuncia que ha sido prometida al poderoso rey de Buellt para sellar una alianza entre los dos reinos, lo único en lo que puede pensar es en el terror que le va a provocar salir al exterior.
El capitán de la guardia de Buellt, conocido como la Bestia, apenas recuerda que una vez tuvo un nombre. Al mando de un grupo de mercenarios, solo le preocupan dos cosas: evitar que los sajones crucen la frontera, y que las reservas de bebida le duren, al menos, hasta la noche siguiente. La nueva tarea que le han encomendado, escoltar a la prometida del rey, ni siquiera parece digna de él. Acostumbrado a que su desfigurado y temible aspecto mantenga a todos alejados, al capitán le extraña que la princesa se empeñe en no apartarse de su lado.
Lo que ninguno imagina es que tal cercanía puede despertar en ellos sentimientos que jamás creyeron que podían existir.

Fuente
El entusiasmo que tengo al escribir esta reseña es brutal. Me siento muy feliz de haber tenido la oportunidad de leer y corregir esta novela, gracias a Escarlata Ediciones, una vez más. Ya había leído antes otra novela de Violeta Otín, Hierro y seda, y me había gustado mucho, pero creo que puedo decir que esta me gustó más. De hecho, me tiene totalmente enamorada.

Aunque esta es en su núcleo una novela romántica, creo que encierra mucho más que eso, sin desmerecer. Hay lo que se dice intrigas de la corte, hay acción —mucha, y muy cruda—, hay politiqueo y un misterio sobre el pasado de la protagonista que se va desenvolviendo de a poco. Todo esto se suma y se vuelve una novela sólida, consistente e imposible de soltar.

Escrita en tercera persona, se nos cuenta la historia desde la perspectiva de sus dos protagonistas: Gweldyr, princesa de Demetia, e Iaran, un mercenario de Éirinn. Estos dos no podrían ser más diferentes; Gweldyr es una muchacha bellísima, pero que sufre de un miedo terrible a salir de las murallas de su corte. Iaran, por otro lado, es un guerrero fiero, resignado a una vida de soledad, sobre todo por lo aterradora que resulta su apariencia. Sobre esto, que podría ser un tópico enorme, crece una historia de amor que me resultó dulce e intensa, pero sobre todo, una que se va hilando de a poco, dejando con las ganas al lector hasta que ya estamos pidiendo que se den cuenta de lo que les pasa.

Fuente
Una de las cosas que más disfruté es lo cuidado que está el desarrollo de los personajes y el trabajo sobre ellos. Gweldyr es de esos personajes que suelen parecer muy débiles y asustadizos al principio, pero que encierran una fortaleza increíble. Como vengo diciendo desde hace mucho, hay fuerza en resistir. Y resistir no es lo único que hace Gweldyr. Conforme la novela avanza, más quiere convertirse en dueña de su destino, en una época y lugar en la que aquello no era compatible con ser mujer. Además, en su interior hay una furia, un fuego que le hace enfrentarse a todo lo que le da miedo. Que la mueve a hacer lo que cree que es correcto. A pesar de esto, no deja de ser una persona muy compasiva, que en realidad lo que quiere es que la dejen en paz y ser feliz con quienes ama. Me atrevo a decir que, en su situación, amar es quizás el acto más revolucionario que va a llevar a cabo. Decidir a quién amar, en cierta forma. Ya lo van a entender.


Fuente
Iaran parece ser todo lo opuesto. Apodado la Bestia por su brutalidad y fiereza, le juró lealtad al rey Pasgen de Buellt, a quien sirve como capitán de la guardia. Con un pasado turbio del que casi no quiere hablar, lidia con el asco que siente de parte de todos, sobre todo por su rostro desfigurado en batalla; una cicatriz que lo corta y un parche sobre el ojo que le falta. Este personaje es muchísimo más profundo de lo que nos podemos imaginar en un principio; su sentido del honor —el que le queda—, la responsabilidad para con los suyos, la lealtad a Pasgen que cada día pesa más, lo que siente por Gweldyr y que amenaza con cambiarlo todo... Además, la edad y las heridas le pasan factura, lo que lo vuelve imperfecto, más humano. Su pasado también esconde más de una sorpresa, aunque algo podemos suponer por las pistas que se nos dan, pero la verdad cae en el momento correcto.

Si bien estos son los protagonistas y quienes tienen mayor importancia, hay un montón de personajes secundarios que también son cruciales para la trama. No hablo solamente de Pasgen, que sería el mayor antagonista, sino el rey Ednyfed, padre de Gweldyr, y Maelgwn, hermano de esta. Son, en verdad, quienes ponen en marcha la acción. También entran en juego Ygerna, hija del Imperator, otro de los reyes de Albión, una misteriosa mujer que le abre los ojos a Gweldyr en más de un sentido. Los guerreros que acompañan a Iaran desde Éirinn también se ganan su lugar en la historia, Carrick y Alroy en particular, hasta el punto de tornarse entrañables. Y es crucial una figura que toma importancia en la segunda mitad de la novela, que nos da una información interesante sobre dónde estamos parados y a dónde se dirige la historia: Uther Pendragón.

Fuente
Porque, claro, la ambientación es una maravilla. Yo no sé tanto de historia como para decir si es correcta o no, así que voy a confiar en Violeta. Sin embargo, sí puedo decir dos cosas: una, que me resultó totalmente inmersiva, sobre todo porque corregía con una playlist de música celta —que les dejo abajo del todo— que me hizo sentir ahí mismo, en la Britania del siglo V. Dos, que cada tanto iba googleando nombres y lugares, y no son tan conocidos ni tan fáciles de investigar, por lo que la documentación debe de haber sido todo un desafío. Y esto, además, evita que nos spoileemos por ansiosos, como me pasa a veces. Eso sí, no esperen una corte glamorosa ni idealizada, como nos vienen acostumbrando; acá es todo bastante tosco, sin brillitos. Y las batallas son crudas, brutales, sangrientas. Será una novela romántica, pero eso no quiere decir por ningún motivo que la muerte y la guerra se hallen embellecidas.

Fuente
Otro punto muy fuerte es la belleza de la narración. Es una prosa cuidadísima, con el léxico elegido con mimo y los diálogos muy conscientes de la época en la que se mueven los personajes. Hablando de los personajes, que la historia esté en tercera persona no quita que, cuando la narración corresponde al punto de vista de cada uno, esta cambie un poquito. La de Gweldyr es apenas más íntima, más delicada y más emocional. La de Iaran es más bruta, un poco más grosera. Se ajusta a sus personalidades, algo que se agradece. Jamás me confundí de punto de vista mientras leía, por ejemplo. Ahora, si bien no considero que sea una historia vertiginosa, engancha muchísimo. Aunque estaba trabajando, me costaba montones dejar de leer para ir a dormir, y cuando no estaba en casa, mi mente volvía a la historia y a los personajes, preocupada por su destino o maravillada con su ambientación. Así que ya ven qué tipo de libro es.

No tengo mucho más que decirles; me considero afortunada por haber podido leer una historia tan trabajada y atrapante. Me encantó la ambientación —ahora quiero saber más de la época— y disfruté montones de la prosa. Los personajes están trabajadísimos y la historia de amor entre ellos es adorable e intensa. Este va para los mejores de mi año, ya les digo.

Les dejo, como dije, la playlist que usé mientras leía. Realmente ayuda a que la ambientación sea todavía más inmersiva, así que la recomiendo muchísimo.


lunes, 30 de octubre de 2017

Género oriental - Reseña + #LCACOTARSAGA

Inglaterra tiene su tradición de ghost stories. Francia, su grand guignol. Estados Unidos, su Weird Fiction. Japón, sus kwaidan. En Uruguay tenemos un puñado de “raros”, que según Ángel Rama no escriben fantasía, sino que “interpelan a la Naturaleza”.
Aquí van, entonces, más raros. Gente sin prejuicios y hasta con orgullo de serlo. Gente sin respeto por el Realismo, que escribe cuentos de ciencia ficción, terror, fantasía, policial o, por no haber mejor forma de definirlo, cosas raras. 









Fuente
Creo que con la sinopsis queda clarísimo qué contiene este libro, pero de todas formas aclaro que se trata de una antología de relatos de... todo eso que dice ahí. Sobre todo eso de cosas raras, que es muy cierto y muy honesto. Lo compré en la Feria del Libro de Montevideo hace relativamente poco, y mi motivación era que contenía un cuento de una gran escritora y amiga, Carolina Cynovich. Sin embargo, también me atraía mucho la temática y la lista de autores, de los que conocía pocos y me intrigaba conocer más. Dado que es una lista larga, los remito a la página del libro en Goodreads para ver eso. Y también a la página de Facebook de la editorial, donde van a poder ver fotos de la presentación, a la que tuve la suerte de poder asistir aunque haya tenido que escaparme de clase para ello. También tengo la suerte de tener el libro firmado por unos cuantos de sus autores, aunque ahora me da vergüenza haberles hinchado demasiado las bolas.

Terminado este párrafo largo y explicativo, hablemos un poco más del libro en sí. Fue un gran compañero de viajes cotidianos. Es posible que haya leído la mitad encima de un ómnibus. Más específicamente, un 329 Saint Bois que en una mañana de cielo azul brillante y pajaritos se volvió muy, muy oscuro, y volver a la realidad luminosa al levantar la cabeza de las páginas fue más difícil de lo que uno pensaría. Ya he dicho que en general no soy buena lectora de relatos, pero con este se sintió de lo más natural, tanto los que leí tirada en la cama, en ratos libres de la facultad o arriba del ómnibus.

El libro abre con un relato muy macabro de Andrea Arismendi, «La novia de Lugosi». Acá ya empecé a hacerme una idea de qué me iba a encontrar, así que me acomodé en el hall de la facultad y me metí de lleno en la antología. Creo que justo de este le hablé a mi mejor amiga, que trabaja en una morgue como asistente de forense. Por si les dice algo del tono. Hay una chica obsesionada con animales muertos. A mí me gustó mucho.

Fuente
«Aguas negras», de Eduardo Cuadrado, me hizo pensar en una especie de «Rodríguez» urbano, aunque fuera por otros caminos. Sin ser de mis favoritos, disfruté mucho de los diálogos. «Más que un juego», de Darío Iglesias, recrea una escena que más de alguno seguro vivió: un grupo de amigos frente al juego de la copa, pero se les va de las manos. «Género», de L. F. Phipps, es de esos raros, pero va construyendo una atmósfera siniestra in crescendo hasta que nos chocamos con el final. «El cajón cerrado», de Rodolfo Santullo, fue sin duda uno de mis favoritos, responsable de que ese 329 se me llenara de penumbras. No sé si entendí bien «Alguien sabe», de Brunella Tedesco, por lo que tendré que releerlo; lo que sí sé es que me dejó muy inquieta mientras leía. «El hormiguero», de Henry Trujillo, tiene algo muy cercano, muy real, que lo vuelve aún más siniestro

No todos tiran para lo macabro. «El regreso del Capitán Rayo», de Pablo Dobrinin» cuenta la historia de un inspector de policía en un Montevideo futurista, casi sumergido en el agua. También es otro de los que más disfruté. «Los que no hemos vivido de verdad», de Pedro Peña, tiene el mejor subtítulo del universo: «Una historia punk retro rural», y está más cargado de venganza y acción que de otra cosa.

Fuente
Por supuesto, hay otros con toques más fantásticos, sobrenaturales. «La niña que convocaba a las gaviotas», de Horacio Cavallo, tiene un toque inquietante, pero me llenó de ternura y fascinación, así como también lo hicieron «Cactus o la historia de un coro», de Carolina Cynovich (no esperaba menos) y «Abuela Nicasia» de Luis Edilio Gómez. No sabría explicar sino con la palabra raro lo que hay en «Partes del cuerpo», de Juan Andrés Ferreira, y la extraña criatura; «Estilo pecho», de Matías Larramendi, y su asfixiante descripción de un ómnibus (rara, sí, pero no desacertada); «Una noche más», de Melina Regalini, y el tedio que derrite a la protagonista; el fascinante camión de «Enkidu», de Renzo Rosello, que leí en la parada y me estremecí cuando los ruidos de la calle coincidían con los truenos de la tormenta del cuento; «Problemas a la hora de ir a comprar bizcochos», de Bolivar Viana, y el curioso desdoblamiento que presenta; «Naturaleza muerta», de Guzmán Vila, un cierre perfecto, como la presencia de la anciana.

Dejo para el final mis favoritos (sin contar los de Santullo y Dobrinin), y que no logro hacer entrar en los párrafos anteriores. «El Gran y Más Enorme Cuento», de Lucía Rehermann, del que quiero decir más bien poco, pero incluye una visita alienígena, drogas y una historia de lo más disparatada. Lo disfruté muchísimo y hasta me reí en voz alta —por suerte es de los que leí en mi casa—. También «Entre dos luces», de Mercedes Rosende, y «Trampa de osos», de Nina Blau, con un lado más bien sensual y hasta onírico, que fueron bellísimos.

El balance es más que positivo. Descubrí un montón de voces que voy a estar siguiendo de cerca, además de que disfruté de las que ya conocía. Me encantó ver que unos cuantos de los cuentos habían sido escritos por mujeres y que además estaban buenísimos. Me divirtió que la ilustración de la tapa fuera de Maco, que me la vengo encontrando en ya varios libros (no es una queja, me gusta mucho). En fin, que la compra valió la pena y que lo recomiendo, por supuesto.


Sí, esta canción iba a estar acá a como diera lugar, como siempre por estas fechas.

En fin, dado que mañana es Halloween y a muchos les gusta leer cosas macabras en estas fechas, ¿por qué no aprovechar a ir a buscar este libro para terminar el mes? Más que adecuado, sin duda, y una buena forma de leer más literatura nacional —o conocer más uruguayos, para los que no sean de acá—. ¿Me van a decir que no les entró curiosidad desde que vieron lo de «cosas raras»?



///


En otro orden de cosas, como habrán visto algunos en otras redes sociales, con Day de Yo Leo estamos organizando una lectura conjunta de la saga «Una corte de rosas y espinas»🌹, de Sarah J. Maas. Obviamente, ¡están todos invitados a participar!




Tengan en cuenta:

  • La lectura será desde el 1 de noviembre al 15 de diciembre. Dentro de esa fecha, se pueden unir en cualquier momento a la lectura
  • Los libros que leeremos serán:
    1 - Una corte de rosas y espinas.
    2 - Una corte de niebla y furia.
    3 - Una corte de alas y ruina.
    No es necesario que este último haya llegado a Uruguay para leerlo, aunque algunos vamos a estar limitados por este factor. 
  • Vamos a seguir la lectura con el hashtag #LCACOTARSAGA en mis redes sociales (en Twitter, @ennemidusommeil) y tanto en el Facebook de YO LEO como en Twitter (@yoleouru). También en Instagram, si tienen ganas. ¡La idea es difundir! 
  • Al finalizar la lectura, vamos a estar haciendo un sorteo cortesía de Planeta.
¿Qué les parece? ¿Se van a sumar? La lectura es internacional, así que no teman compartirla y seguirla desde cualquier lugar del mundo 👨‍💻🌎👩‍💻📚

jueves, 26 de octubre de 2017

Atados a la luz - Reseña

Sofia Quinn es una ladrona de guante blanco en busca de venganza.
Gideon Marchant es el hacker informático más infame de los rebeldes.
No pueden fiarse el uno del otro.
Pero ambos ansían destruir Industrias LaRoux.
Cueste lo que cueste.
La trepidante conclusión de la Saga Atados, donde la historia llega a su fin y el destino de seis personas se decide para siempre.









Me deja un poco triste haber llegado al final de esta saga. Incluso habiendo leído este último libro en algunas clases en las que me aburría, por lo que logré espaciarlo bastante, y hasta demoré el final y el momento de escribir la reseña, no puedo sacarme de encima la sensación de añoranza y de querer volver al mundo que conocí entre sus páginas. Qué bueno, ¿no? 

Fuente
Tengo varias cosas que decir sobre este libro, pero me cuesta un poco hilarlas. Tiene que ver con el hecho de que lo leí de forma fragmentada, supongo. Probablemente haya spoilers de los dos libros anteriores, aunque los de este los voy a marcar, como siempre. Eso ya lo saben.

Lo primero es hablar de las perspectivas; nuevamente tenemos la narración a dos voces. A Sofía ya la conocemos de Atados al mundo, el segundo libro. Recordarán la muerte de su padre y que le dio refugio a Flynn antes de escapar de Avon. Gideon es un poco más difícil de identificar, pero no es ninguna sorpresa cuando spoiler se nos revela que es el hermano del ex de Lilac, al que el padre manda a matar spoiler.

Una vez más, este tipo de narración nos permite profundizar en la perspectiva y en las emociones de cada uno, además de en sus habilidades y roles, que son bien diferentes. Sofia es una con-artist (¿estafadora?), mientras que Gideon es un hacker. Si bien las circunstancias que los llevan a conocerse son más bien una cosa del momento, al final parece ser un poco más complicado que eso. Y todo se da como si no hubiera sido posible de otra forma. Supongo que me entenderán al leer.

Me gustó la dinámica entre ellos; esta vez no es la diferencia de clases o los bandos en una guerra lo que los separa, sino su propia desconfianza. Está en ellos superar esta barrera autoimpuesta, algo que es más difícil de lo que parece y que tiene sus consecuencias durante la novela. Aunque no es mi relación favorita de los tres libros, la disfruté mucho y me encantó esa cosa desesperada y fugaz que tiene, que la hace tan acorde al aire que se respira en toda la novela.

La ambientación —¡al fin!— tiene lugar en Corinth, la capital de este conjunto de planetas y cosas que apenas vislumbramos en los dos primeros libros. Moría de ganas por ver un poco más de esto, y fue un placer. Me recordó a Coruscant, de Star Wars, ese planeta todo ciudad que conocemos tan bien, pero menos avanzado y más pobre y sucio. A mí ese tipo de entorno me encanta, así que se imaginarán mi alegría. 

También se nos da un poco más información sobre los whispers —sigo sin saber cómo se tradujeron al español, ¿fue susurros? ¿Me cuentan?—, e incluso son quienes narran los fragmentos antes de cada capítulo. Todo esto se va volviendo mucho más turbio, y conforme nos acercamos a la resolución de la historia, el peso de la existencia de estas criaturas se vuelve inmenso. Personalmente, estoy conforme con el final y con el mensaje del libro. No quiero hablar mucho de esto por motivos obvios, pero quería decirlo.

Me gustó también cómo se manejó spoiler la aparición de los otros cuatro protagonistas, siendo solo Sofia y Gideon los narradores spoiler. No perdieron protagonismo, yo fangirleé como loca, se cumplió mi deseo de spoiler verlos a todos juntos spoiler y la historia se volvió mucho más emocionante. Me alegra mucho que haya sido de esta manera.

Poco más que agregar. Me parece una conclusión perfecta para una saga que ya se volvió parte de mis favoritas. Con toda la tristeza del mundo, le digo adiós a los personajes, aunque me encantaría poder permanecer más tiempo en su mundo. Es probable que la relea, y desde ya les recomiendo que vayan a buscar la primera parte y se dejen envolver por esta historia increíble.

lunes, 23 de octubre de 2017

El túnel de los pájaros muertos - Reseña

La siniestra historia de Atilio Dentolini comienza con un grupo de amigos en una casa abandonada, una venganza y varias desapariciones. Luego, el destino lo llevará al sitio de sus peores pesadillas: el Instituto Baldesarre. Allí habitan extraños personajes, un cementerio de pájaros suicidas y el olvidado parque de diversiones que alberga una maldición asesina. ¿Se atreverán Atilio y sus amigos a desafiar el terror y atravesar el túnel macabro? ¿Podrán salvarse de la locura y develar el misterio que se esconde detrás de las muertes?









Fuente
Traigo hoy una novela muy adecuada para este mes, si es que andan buscando cosas siniestras y oscuras. En realidad, mientras leía este libro, no podía parar de pensar en que, en cierta forma, parecía ser la versión  dark de El inventor de juegos, y les voy a explicar por qué durante la reseña. Más bien, si leen ambas, se van a dar cuenta solitos. ¿Dato gracioso al respecto? Ambos autores son argentinos y, si no recuerdo mal, se conocen y todo.

A diferencia del otro libro que nombré, acá si se deja claro que la acción tiene lugar en Argentina, pero el lugar exacto es, hasta donde sé, ficticio. Después de una primera parte que nos deja claro que Atilio Dentolini no está para chiquitas, la novela empieza de verdad. Ahora tenemos a Dentolini en el Baldesarre, un colegio bastante particular en la localidad de Garro. Este instituto está frente a un parque de diversiones abandonado, que tiene un lugar central en esta historia. Y no parece haber más nada por esos lares, es casi un pueblo fantasma.

La ambientación es crucial para esta historia. Los escenarios oscuros, decadentes y absurdos son, en parte, lo que vuelven a esta historia lo que es. El Baldesarre es un ambiente propicio para la locura, sobre todo después de que Lucas Baden muriera al soltarse una de las sillitas de una atracción del parque. Es en cierta forma el punto de partida de esta historia tan rara. El parque, abandonado desde entonces, es una figura que seguro varios tenemos grabada como un escenario que puede llegar a ser terrorífico. Y lo es, pero también es una meta, pues varios alumnos del Baldesarre han sabido anhelarlo, antes y después del accidente.

Fuente
Igual, si me preguntan si esta historia trata de un grupo de estudiantes que busca entrar al parque abandonado, yo no sé si les diría que sí. Creo que hay más detrás de esa línea argumental en apariencia tan sencilla. Si bien Dentolini va a ayudar a Macciole a llegar hasta el parque, las vueltas que van a dar para lograrlo llegan a ser más importantes a nivel de trama que esta meta en sí. Para salir del Baldesarre e ir a buscar a un profesor loco al psiquiátrico, van a tener que atravesar un túnel hecho de pájaros muertos, y poblado por otros todavía vivos y muy violentos. Esta es quizás una de las partes más asquerosas del libro, que es de por sí muy gráfico. Ojalá alguien hubiera grabado mis caras al leerlo. En definitiva, aunque el parque tiene un protagonismo claro, es un libro que se sostiene más por el proceso que por el objetivo. En un punto, a mi parecer, entrar al parque se vuelve más un motivo para seguir que una meta clara y deseable. Si leen, me van a entender.

Fuente
Algo que sí está claro es que no se trata de un libro de personajes. Aunque no tenemos demasiados, sí los suficientes para una novela tan corta —apenas 108 páginas—. No se entra demasiado en el pasado ni en la mente de cada uno, pero no creo que esto sea un error, sino un acierto para esta historia. Más bien, aquí los personajes son casi como fichas en un juego retorcido que se da solo en la mente de Dentolini. Tampoco sabemos demasiado del propio Dentolini, lo justo y necesario como para entender qué clase de persona es, pero no tener idea de qué va a hacer para lograr lo que quiere. Podemos saber, sin embargo, que no tiene muchos escrúpulos, que hace años que no crece —literalmente— y que quiere irse del Baldesarre y hacer la suya. Y también, y más importante, que tiene un don para manipular a los demás, que lo consideran una persona inteligente y hasta de referencia en un mundo en el que los adultos no son los más brillantes ni se puede confiar en ellos.

Los secundarios, estas fichas, son bastante particulares. Los adultos, por supuesto, son los menos cuerdos, y los menores están a merced de su incompetencia. De hecho, las autoridades del Baldesarre rozan o caen de lleno en la demencia. Este colegio hasta parece formar parte de su propia realidad, y como se dice sobre el final, spoiler cuando todo termina y ocurre eso que lleva al cierre del colegio, los que están por fuera se preguntan cómo es posible que un lugar así haya funcionado durante tanto tiempo spoiler. Esta es un poco la cuestión; la novela funciona en sí por esa especie de microuniverso con sus propias leyes. Como decía en la reseña de El inventor de juegos, hay como una especie de lógica interna y absurda con la que los personajes no parecen tener problema alguno.

Fuente
Y así como en esa otra novela, la narración se encarga de contar esto con un tono hasta de humor, más bien tirando a lo irónico y una especie de tonito que no sé bien cómo explicar, pero que me hace sentir que el narrador al menos sonríe de medio lado cuando lo cuenta. Creo que esta narración es clave para la novela en su totalidad; ayuda a que la ambientación oscura, los personajes macabros y la trama extraña funcionen como un relojito. Llegado el final, todo encaja, todo se presta para el efecto siniestro del parque y un final que, si lo pensamos, es inevitable.

En fin, aunque es un libro que personalmente no me encantó, fue una lectura más que interesante y que recomiendo para que busquen en estas fechas. Es cortito, se lee bastante rápido y seguramente pasen un buen rato con las aventuras de Dentolini en el Baldesarre. Lo puedo recomendar en general, sí, pero advierto que es bastante chancho y muy descriptivo con lo asqueroso y horrible, así que si son sensibles con eso, quizás no sea para ustedes. En fin, espero que lo lean y me cuenten qué tal :)

jueves, 19 de octubre de 2017

Las marcas de la muerte - Reseña

HAY DONES QUE PUEDEN CONVERTIRSE EN MALDICIONES. Y HAY MALDICIONES QUE PUEDEN LIBERAR A TODO EL UNIVERSO
El don de la joven CYRA consiste en provocar dolor. El mismo dolor atroz que ella siente en todo momento. El don de AKOS le hace inmune a los dones de los demás, pero ¿bastará para salvar a su familia y a sí mismo de un destino tan injusto como cruel? En un universo en guerra, los dones de CYRA y AKOS hacen que sean vulnerables, peones en manos de quienes quieren aprovecharse de su poder. Su única esperanza reside en unir sus fuerzas para luchar contra la injusticia y… Convertir el dolor en poder. La desconfianza en lealtad. El amor en ansia de libertad.






Tenía mucha curiosidad acerca de este libro. También muchísimos prejuicios, algunos fundados también en reseñas que vi por ahí, pero sobre todo en mi lectura de la otra saga de la autora, la famosísima Divergente. En cierto momento, desistí de leerlo pensando que no me iba a gustar nada, que mejor ni molestarme, con todo lo que tenía para leer. Estando en Buenos Aires, me puse al día con mucha de la lectura que tenía pendiente en digital.

Qué sorpresa. Contra todo pronóstico, me gustó.

Fuente
Voy a encarar esto de forma diferente: yo esperaba otra cosa. Esperaba una trama sencilla y agarrada de los pelos, una ambientación poco elaborada y personajes acartonados, aunque con cierto encanto. Además, no tenía ningún tipo de expectativa con la prosa salvo que fuera rápida, sencilla y fácil de leer.

Bueno, eso no es lo que encontré acá, por suerte.

Si bien no creo que la trama sea excepcional, me supo enganchar muchísimo, con sus ideas y vueltas y la forma en que está manejada. Incluso habiendo un montón de acción y peleas, tiene momentos de calma, de conspiración y desarrollo. Pasa de todo, la emoción va y viene. Insisto: aunque no fuera súper original, con eso de los futuros y destinos —o como sea que se haya traducido al español—, tampoco la encontré totalmente predecible.

La trama no es el elemento que más peso tuvo a la hora de descubrir que me gusta. Más importancia para mí tuvo la complejidad de los personajes, que esta vez tienen un desarrollo mucho más profundo. Disfruté sobre todo que los antagonistas no fueran meramente malos, algo que siempre gana puntos conmigo. Aunque no fueran buenos, no dejaban de ser personas, de haber llegado a ser como son por algún motivo. Pero si tengo que elegir, lo que más me gustó fue Cyra.

Cyra es una de los dos protagonistas de esta historia. Hermana del soberano de los Shotet, una de las dos razas que habita este planeta, sufre un don particular: aunque es capaz de infligir dolor en los demás con solo tocarlos, ella misma lo padece, todo el tiempo. La personalidad de Cyra no era lo que esperaba —esperaba que fuera mucho más cruel y aventurada, dado que está como de modita—, pero mejor así, porque me encantó cómo está construida, lo que le pasa por la cabeza, las decisiones que toma y cómo evoluciona. No quiero entrar acá en los debates que hubo sobre la representación del dolor crónico. No me corresponde, así que prefiero que escuchemos a quienes tienen algo que decir. Por mi parte, sin entrar en ese tema, me pareció un personaje fuerte, de esa forma tan distinta a la acción directa que es la resistencia. Aunque esto no quiere decir que no sea capaz de tomar acción directa, ¿eh? Cyra no necesita recurrir a su don para ser letal.

Akos, el otro protagonista, no se ganó tanto mi corazoncito, pero tampoco me resultó de cartón ni nada. Me parece que tiene mucho, mucho más para dar. Además, su reacción ante la muerte, especialmente la que él ocasiona, me lo hizo sentir muy humano, muy vulnerable, real. Que la muerte no sea algo fácil me pareció un punto fuerte de esta historia. La pérdida y la responsabilidad son dos pilares enormes en este personaje y en la novela en general, sobre todo en cuanto a la muerte. Algo que se ve, de forma obvia y clara, en las marcas que dan nombre al libro.

Fuente
Si tuviera que criticar algo, es que siento que los secundarios se desdibujan un poco, como ya me pasó con su otra saga. En un momento, empiezan a ser tantos que fuera de la familia de Akos y de los que ya habían sido presentados o tenían una cierta relevancia, no los podía recordar o reconocer del todo. Las excepciones acá vendrían a ser Ryzek, Eijeh, Vas, Jorek, Sifa, Isae, Ori, Cisi y Teka. No puedo hablar de todos sin spoilear cosas, pero quería mencionar este desdibujamiento porque siento que los demás están ahí un  poco de relleno y quizás como carne de cañón. De cualquier manera, spoiler hay una muerte dentro de estos que mencioné que me resulta de los más innecesaria e injusta y que sigo sin superar spoiler, así que al menos la caracterización de estos está bien lograda respecto a la empatía.

Cualquiera que me conozca un poco sabe que lo que más me suele comprar en una novela es la ambientación. Y que si hay fantasía o ciencia ficción involucradas, ya tienen medio camino hecho. Sin embargo, aunque tuviera ya de partida esos elementos que tanto me gustan, la ambientación podría haber salido muy, muy mal. Y ya sabemos lo mala que fue en su anterior saga, así que estaba preparada para poner los ojos en blanco y sufrir. Como se podrán imaginar, no fue así.

Dentro de Thuvhe solamente, disfruté de la caracterización de estas dos culturas. Es en los detalles, en los comportamientos de los personajes, donde se nota que hubo un gran trabajo de fondo. No solo en la forma de ver las cosas, que también tiene mucho peso, sino de entenderlas. Si vamos a lo más grande, hay costumbres y celebraciones, de tipo social y religioso, que vuelven todo más real. Vi por ahí que algunos decían que era muy simple toda esta cuestión de civilizaciones enfrentadas, pero acá tengo que estar en desacuerdo. ¿Saben dónde más hay pueblos enteros enfrentados, odiándose, generalizando a través de prejuicios sostenidos durante décadas? En nuestro propio planeta, así que eso de simple diría yo que no. Como sea, disfruté sobre todo de la cultura de los shotet, que es la que más conocemos, y de cómo se los deshumaniza al inicio, cuando los vemos desde Thuvhe, para humanizarlos después y ver de forma deshumanizada a los thuvhesitas. Nada como deshumanizar al enemigo para poder odiarlo/matarlo sin cargos de conciencia. Nada como humanizarlos para que las cosas empiecen a complicarse un poco más.
También me gustó todo lo que aprendemos de costado sobre el resto del sistema solar, y el planeta al que nos llevan en uno de los sojourns —no sé cómo tradujeron esto—. De hecho, toda la idea del sojourn me parece preciosa y esos capítulos son de mis preferidos de la novela. Insisto: desarrollar los elementos culturales y religiosos de una civilización la vuelven más creíble, pero no solo en cuanto a lo grande. Hay detalles y pequeños momentos que muestran que estos elementos no son solo un marco sino que están dentro de la forma de ser de los personajes. Ahí es cuando tiene peso.

Una cosa que me gustó especialmente es la relevancia que tienen las lenguas en estos mundos. Las referencias a una lengua más común, a las que refuerzan las identidades de los pueblos, a la importancia que tiene aprenderlas para evitar el engaño, como pasa en las noticias de los shotet. Yo sé que acá juega un poco todo lo que estudio, pero creo que podemos estar de acuerdo en que la lengua es una gran herramienta de identidad. Que los Noavek solo permitan el habla de shotet en sus habitantes menos privilegiados es una estrategia, y muy fuerte. Que el pueblo se reconozca a través de su lengua, nos dice mucho sobre su idiosincrasia. Aprovecho a avisar: al final del libro hay un glosario muy útil si tienen la versión en papel y no lo descubren una vez terminada la novela. Igual me sirvió para distinguir detalles como los tipos de flores y todo eso.

Algo que me pareció muy acertado fue la forma en que se trató dos elementos súper cliché y que ya han sido manejados de mil y un formas: las profecías y los dones. Esto podría haber salido terriblemente mal, pero la autora optó por algo que aligeró dicha carga: los cotidianizó. Es normal que la gente tenga dones, que se manifiesten a cierta edad y se utilicen en la vida. Es normal que haya oráculos y que algunos tengan destinos imposibles de evitar. Además, aunque estas situaciones tengan un peso enorme en la trama y en los personajes, no toman el rol protagónico porque son cosas que están ahí, que se dan por sentadas. Lo que tiene peso son ciertos dones y ciertos destinos, en ciertas situaciones.
La narración también fue una sorpresa. Aunque no considero que la prosa fuera especialmente compleja, no me pareció vacía ni solamente funcional a la historia. Creo que hubo una gran evolución acá de parte de la autora y me alegro mucho. Que haya perdido algo de ligereza permite que conozcamos más y mejor a los personajes y su mundo, así que para mí lo que pierde en fluidez lo gana en desarrollo. Tampoco es lenta, vamos a aclarar, pero mentiría si dijera que el ritmo es tan vertiginoso como en la saga anterior. Vi por ahí quejas de que es un libro muy introductorio, de que tira demasiada ambientación muy rápido y que se vuelve confuso, pero yo no sentí esto así en ningún momento, y para mí es gracias a la prosa. En fin, cada cual.

Veo que al final me extendí más de lo que pensaba, así que voy a cortarla por acá, aunque creo que fui bastante superficial y que es una novela que da para hablar mucho más. En general estoy muy contenta de haber disfrutado de este libro, uno que asumía que no me iba a gustar nada y que leí por pura curiosidad. Por supuesto que voy a estar esperando con ganas a que salga su continuación, y por supuesto que lo recomiendo.